
Un vehículo híbrido es por definición un vehículo que combina un motor de combustión interna con otro eléctrico para así rebajar al máximo las emisiones de CO2 a la atmósfera. ¿Pero y si el motor de explosión lo sustituimos por una persona pedaleando? ¿Seguirá siendo un vehículo híbrido? La respuesta a esta pregunta os la dejo a vosotros, de momento el vehículo que os traigo hoy está catalogado como moto híbrida, aunque no cuenta con motor de explosión, porque su funcionamiento es aún más sencillo.
Sobre una bicicleta le montamos un potente motor eléctrico que para que funcione es necesario darle a los pedales. Así, al pedalear se multiplica por cincuenta la potencia de las piernas del “ciclista” hasta alcanzar unos nada despreciables 12 CV que permiten rodar hasta a 80 Km/h. Sobre la autonomía no hablan nada, ya que es la propia fuerza del piloto la que hace que todo el conjunto se mueva. ¿Interesante no?





