
Esta mañana escribía sobre las ventajas que aporta la moto a la movilidad urbana. Estos aportes de la moto a la mejor circulación en las ciudades nos hace merecedores de políticas públicas que apoyen el desarrollo de la moto como un medio de transporte ciudadano.
No obstante, es cierto que las motos no tenemos tampoco en las ciudades la mejor consideración posible por parte de los otros usuarios con los que convivimos en las vías públicas, sean peatones u otros conductores de vehículos. En parte por tópicos, pero también es cierto que podemos entonar un cierto “mea culpa” entre los moteros y admitir que hay unos cuantos comportamientos mejorables en nuestro colectivo. No son todos, más bien una minoría, pero que sirve para reforzar los tópicos que nos hacen seguir con una baja consideración frente al resto de la ciudadanía. A ver si entre todos acabamos de erradicar estas actitudes de la moto en la ciudad.










