A nadie escapa que para confeccionar los fichajes en MotoGP se tienen en cuenta muchos factores a la hora de apostar por un piloto. Es evidente que los resultados cuentan pero no lo son todo. Influyen otros factores que están más en la parcela del márketing que tienen su peso a la hora de fichar como la búsqueda de alguien mediático o susceptible de serlo que pueda generar retorno de inversión a los patrocinadores. Nos guste o no esto es así, aunque nos hagamos la pregunta de hasta qué punto es deporte o negocio, hay mucho dinero en juego.
Este año en ese sentido en Ducati las cosas tenían buen pronóstico a principio de temporada y personalmente soy de la teoría de que en la parcela económica se podían permitir el lujo de pinchar, como así ha sido, y de no dar los resultados esperados. Por un lado Nicky Hayden es un buen piloto, ex-campeón del mundo, regular y un icono para su país. Todo esto mezclado en la coctelera da como resultado un buen embajador de Ducati en USA que cumple los requisitos a los que me refiero en el primer párrafo. Pero, ¿qué ha pasado con Valentino Rossi?, lo discutimos a continuación.












