
Quería compartir con vosotros algo que me pasa desde hace unas cuantas temporadas, digamos unos 5 o 6 años. Para contar eso tengo que decir que cuando empecé a seguir el mundial era la época de gloria de las categorías inferiores, de hecho vi ganar el título de 80 cc al pequeño gran Champi, vi ganar su primer título a Álex Crivillé y me convertí en admirador suyo in eternum, “yo era de Sito” frente a los que “eran de Garriga” (pero no había odio en ello) y la categoría de 500 cc era algo para americanos y australianos. Si esto fuese una serie de la tele la estaríais viendo con una voz en off y las imágenes originales ahora mismo.
Para mi, que era un chaval, que un piloto español ganase algo en un mundial era una pasada, y mis pilotos favoritos en aquélla época lo eran incuestionablemente, y hasta el final. También pensaba en que el esfuerzo necesario para llegar a la cumbre era casi sobrehumano, porque no eran tantos los pilotos que llegaban, y eran menos aún los pilotos que conseguían saborear las victorias. Y creo que no falto a la verdad si digo que nunca llegué a pensar, de ningún piloto ya fuese nacional o extranjero, “qué fácil lo tienes, hasta un mono lo haría igual“. Nunca, ni ahora lo pienso.






Como todavía no se ha puesto en marcha el Mundial de Velocidad, todavía no podemos analizar si la cobertura de TVE para el motociclismo ha cobrado mayor importancia, o sigue al nivel de siempre. No obstante, hay que reconocer que a priori, parece que le pondrán mayor entusiasmo que en temporadas pasadas, seguramente espoleados por la pérdida del fútbol, y por el éxito de Telecinco con la F1.

