KTM RC8

Ligera y potente, así es como conciben en KTM la que debe ser la anti Ducati creada por la marca austriaca. Motor en V a 75º con 155 CV a 10000 rpm y un par motor de 120 Nm son los datos más destacables de esta súper bike dispuesta a comerse el mundo, incluso el mundial de Súper Stock del año que viene. Si a esto le sumamos un peso inferior a los 200 Kg con los llenos hechos, incluso el tanque, nos encontramos frente a una apuesta muy fuerte para alcanzar el puesto de supremacía entre las 1000 cc de calle.

El motor solo pesa 64 Kg e incluye casi todos los refinamientos técnicos y mecánicos disponibles en el mercado actual. Cigüeñal montado sobre rodamientos flotantes, bielas forjadas y súper reforzadas, pistones extraplanos, culata DOHC, doble eje de equilibrado y sistema de engrase por cárter seco con depósito integrado. A esto le sumamos un escape integrado en la parte inferior de la moto, desarrollado para obtener una óptima entrega de potencia y un bajo centro de gravedad. Y por último una inyección electrónica Keihin con sonda Lambda y estárter automático. Todo esto nos permite alcanzar los 200 Km/h en menos de diez segundos y los 100 Km/h en tres. ¡Menuda bomba!

Ahora cogemos este espectacular motor y lo montamos en un chasis de tubos de sección variable, de solo 7,5 Kg de geometría variable. Un basculante de fundición de aluminio con cambio rápido de la rueda, una horquilla WP invertida multirregulable de 43 mm delante, un sofisticado amortiguador progresivo detrás completa la parte ciclo. Unas pinzas de freno monobloque de anclaje radial para que muerdan dos discos flotantes de 320 mm delante, mandados por una bomba radial también, y una pinza flotante de doble pistón ataca el disco trasero de 220 mm. Le montamos unas llantas de aleación en medida 3,5”x17” delante y 6”x17” detrás y unos neumáticos 120/70 ZR17 delante y 190/55 ZR17 detrás. Y tenemos la moto casi perfecta para asaltar el mundial de Súper Stock por delante de los japoneses y de esos osados italianos que hacen motos tan bonitas. Para más risa, nos vamos a Italia, al Salón de Milán y presentamos la moto al mundo en los mismos morros de los italianos. Así es la filosofía de KTM, sin complejos ni prejuicios. Si siguen así se van a comer el mercado de un solo bocado.

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