
En el mundillo de los Scooter clásicos existe una ley no escrita que dice que cuanto más antigua es la moto que conduces más categoría tienes. Eso está bien, porque la gente se esfuerza en conseguir poner en marcha motos clásicas, aunque en ocasiones los precios de las restauraciones se disparan tanto que muy pocos pueden conseguir hacerlo de verdad. En el segundo escalafón se encuentran las motos de los años ochenta-noventa, que sin ser tan espectaculares como las motos más antiguas todavía conservan buena parte de su glamour. Y por último se encuentran las motos más modernas, que ni cuentan con la línea de las más clásicas ni con el gustillo de las ochenteras.
Entre estas últimas es muy fácil ver transformaciones para adaptar su imagen más actual al estilo más retro. Y quizá la mayor pega de estas es que te acabas gastando un montón de dinero para acabar teniendo una moto que no deja de ser algo trasnochado. Pero resulta que existe una opción que han puesto a la venta unos señores escoceses, que se llaman Vivo Scooter, y que te ofrecen por un precio “razonable” todas las piezas necesarias para que tu Vespa PX o LML Star actuales acaben viéndose como una Vespa GS de los años cincuenta.












