El scooter más rápido del mundo es una Vespa que parece de juguete y tiene tantos récords que hasta vacilan

Este hombre ha hecho historia al alcanzar 205 km/h con una Vespa modificada, batiendo ocho récords mundiales de velocidad

Vespa
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
john-fernandez

John Fernández

Cuando alguien dice que las scooters no corren, probablemente no ha oído hablar de Adie Horrocks. Este británico se ha convertido en el piloto de scooter más rápido del planeta, y no por casualidad: lleva años modificando Vespas hasta que ya no parecen scooters… Al menos en lo que respecta a velocidad.

Según recoge Visordown, este año ha batido ocho récords mundiales de velocidad en su categoría, y lo ha hecho con una naturalidad casi insultante.

Dice que el año pasado 'solo' hizo 20 récords

"Creo que hice 20 récords el año pasado", dice Adie. "Cuando los repartían en la ceremonia, mi mujer me preguntó ‘¿y estos de qué son?’ y yo: ‘ni idea’". Y no lo dice por falsa modestia. Simplemente, a estas alturas, parece más centrado en hacerlas correr que en contarlas.

Adie nació en Essex y pasó su infancia en diferentes bases aéreas como parte de una familia militar. A los 18 se alistó en el cuerpo de ingenieros mecánicos del ejército británico, donde aprendió a arreglar de todo. Tras 24 años de servicio, cambió camiones por scooters. Comenzó restaurando Lambrettas y luego, casi por accidente, compró una Vespa mal etiquetada en eBay. Desde entonces, todo se ha acelerado. Literalmente.

Lo que empezó como un hobby fue escalando: primero con un motor de 90 cc, después 130, 144, 200… Y así hasta alcanzar los 244 cc con los que ha llegado a marcar 127,5 mph (unos 205 km/h) en una Vespa durante la Elvington Speed Week. En la categoría de 125 cc también dejó huella: 117,2 mph.

Scooter

Pero no es solo cuestión de potencia. Los scooters son complicados de controlar a alta velocidad. Tienen menor batalla, peor aerodinámica y más vibraciones que una moto convencional. Horrocks ha aprendido a base de caídas, sustos y mucho ensayo y error.

"Esto es lo que mejor se me da", explica. "Poner una aleta aquí, bajar esto allá, mover un poco el peso... Y a ver qué pasa".

A veces lo que pasa no es bonito: hace unos años se rompió ambos omóplatos en una caída a escasos metros de la meta. Más recientemente, un viento lateral le provocó un 'tank slapper' a casi 200, del que salió de milagro. Y en otra ocasión, con la suspensión trasera rota a más de 190 km/h, pensó que el scooter estaba ardiendo y se preparaba para tirarse… Mientras los comisarios corrían a apagarlo.

Lo más curioso es que todo esto no lo hace para competir contra otros. Lo hace por la pura obsesión de exprimir cada centímetro cúbico de sus scooters. Y si puede ayudar a otros a hacer lo mismo, también lo hace: desde su taller Green Light Scooters, Adie construye máquinas a medida para clientes.

"Se trata de la velocidad", dice. "Da igual qué tipo de máquina sea. Lo que importa es llevarla hasta su límite"- Y en septiembre volverá a hacerlo. Volverá a Elvington con sus Vespas preparadas para batir más récords. Posiblemente los suyos propios. Porque si alguien puede llevar un scooter donde nunca ha llegado antes, es él.

Imágenes | Scooter Lab

En Motorpasión Moto | Japón vive en el 2050: su último invento revolucionario para ir en moto es una mascarilla que te quita el calor bajo el casco

Inicio