Durante más de dos décadas, Yamaha ha defendido el cuatro cilindros en línea como una cuestión casi identitaria. En MotoGP, en Superbike y en la R1 de calle.
Por eso el giro hacia un V4 no es un simple cambio técnico: es un cambio de filosofía. Y, según apunta MotoSprint, ese giro ya está mucho más avanzado de lo que parecía desde fuera.
De MotoGP a SBK… ¿y después a la calle? El camino que podría traer de vuelta a la R1
La hoja de ruta empieza claramente en MotoGP. El nuevo prototipo de Iwata, todavía M1 en el nombre pero no en el concepto, ya trabaja con un V4 pensado para el último año de la era de los 1000 cc y, sobre todo, para la transición a los 850 cc de 2027. No es un motor aislado, sino la base de una arquitectura completamente nueva. Chasis, reparto de masas y electrónica están diseñados alrededor de ese V4.
El siguiente paso lógico es SBK. Y aquí la cosa cambia, porque el reglamento no permite alegrías conceptuales: lo que corre en el mundial deriva obligatoriamente de una moto de serie. Según MotoSprint, Yamaha ya tiene muy avanzado un V4 específicamente pensado para cumplir las regulaciones de Superbike, lo que implica algo clave: ese motor no puede existir solo como prototipo de carreras. Tiene que ser industrializable.
Ahí es donde aparece la gran pregunta. Si Yamaha se mete de lleno en SBK con un V4, necesita una base de producción. Y esa base solo puede llamarse de una manera: R1. No como una evolución más con alerones y retoques, sino como una ruptura real con el pasado reciente.
Las pistas no vienen solo del papel. Las pruebas privadas en las que ha participado Augusto Fernández alimentan esa sensación de transición controlada. Se habla de un V4 de 1000 cc con elementos que ya apuntan a producción, como un cigüeñal que no sería puramente de laboratorio. El rendimiento, además, se habría mantenido deliberadamente contenido, como si Yamaha estuviera simulando escenarios futuros más que buscando tiempos absolutos.
Todo encaja si se mira con perspectiva. Yamaha no necesita una R1 nueva mañana. De hecho, el regreso de una superbike de calle con V4 tendría mucho más sentido cuando SBK cambie a Michelin en 2027 y el proyecto esté completamente maduro. Primero MotoGP para validar el concepto. Luego SBK para homologarlo. Y, solo después, la calle.
Si ese plan se confirma, la R1 que vuelva no será una heredera directa de la saga actual, sino algo más cercano a lo que Ducati hizo en su día con la Panigale V4: una moto nacida desde la competición, no una adaptación forzada. Para Yamaha sería el final definitivo de una era… Y el comienzo de otra que, hasta hace poco, parecía impensable.
Imágenes | Yamaha
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