El invento revolucionario de Honda para ganar en MotoGP que acabó cambiando las normas de los neumáticos de calle

Este diseño híbrido entre radios y llanta de aleación llegó a muchas motos Honda antes de desaparecer con la evolución de las llantas modernas

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John Fernández

Durante décadas, las motos han utilizado principalmente dos tipos de llantas: las tradicionales de radios y las llantas de aleación. Cada una tenía ventajas, pero también inconvenientes.

Pues a finales de los años '70 Honda intentó resolver ese dilema con una solución intermedia bastante ingeniosa: las Comstar, un diseño híbrido que primero se desarrolló en competición y que después terminó llegando a muchas motos de producción.

La llanta híbrida con la que Honda quiso unir lo mejor de los radios y la aleación

Durante buena parte del siglo XX las ruedas de radios metálicos fueron la solución dominante en las motos. Eran ligeras, relativamente flexibles y resistentes, pero tenían dos problemas que no eran para hacer de menos: requerían un cierto mantenimiento periódico para tensar los radios y, además, no permitían utilizar neumáticos sin cámara.

Con la llegada de las llantas de aluminio fundido en los años '70 se solucionó precisamente ese segundo problema, porque permitían montar neumáticos tubeless. Sin embargo, aquellas primeras llantas también tenían sus desventajas. Eran más pesadas y no siempre ofrecían el mejor compromiso para uso en competición.

Entonces, a Honda se le ocurrió una ide amagistral: mientras competía en las carreras de resistencia europeas con la RCB1000, una moto basada en el motor de cuatro cilindros de la CB750 Four, los ingenieros de la marca japonesa buscaron una rueda que combinara varias cualidades: ligereza, rigidez y compatibilidad con neumáticos sin cámara.

Y así es como nació la rueda Comstar. El nombre venía de la combinación de “composite” y “star”, en referencia tanto a su construcción híbrida como a la forma de estrella que dibujaban sus radios.

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La idea técnica era bastante distinta a la de una rueda convencional porque en lugar de radios tensados, el buje central se unía a la llanta mediante unas placas metálicas planas remachadas. Estas placas actuaban como radios, pero sin necesidad de tensado y con una mayor rigidez estructural.

Este diseño ofrecía varias ventajas para la época. Eliminaba el mantenimiento típico de las ruedas de radios, permitía utilizar neumáticos sin cámara (más seguros en caso de pinchazo) y mantenía un peso relativamente contenido frente a muchas llantas de fundición de entonces. Además, el diseño resultaba muy característico y ofrecía cierta libertad estética respecto a las tradicionales.

Una vez validada en competición, Honda empezó a montar las Comstar en motos de producción. A finales de los setenta aparecieron, por ejemplo, en la CB750F y poco a poco fueron llegando a otros modelos destinados sobre todo al mercado internacional.

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Con el tiempo el sistema fue evolucionando. Las primeras versiones utilizaban placas de acero, pero a partir de finales de los setenta comenzaron a aparecer variantes con componentes de aluminio, lo que reducía aún más el peso.

También surgieron diferentes diseños dentro del concepto Comstar. Entre ellos estaban las llamadas Omote Comstar de los primeros modelos, las Ura Comstar con acabados en negro o dorado, y las conocidas Boomerang Comstar, que utilizaban placas con forma curvada y se montaron en motos como la CBX400F o la VT250F.

El sistema tampoco se quedó solo en las motos de calle. Honda también utilizó ruedas Comstar en varias de sus máquinas de Gran Premio tras su regreso al campeonato a finales de los años setenta. Modelos como la NR500 de cuatro tiempos, y más tarde las NS500 y NSR500 de dos tiempos, llegaron a utilizar versiones de competición conocidas como NS Comstar.

Sin embargo, el concepto tendría fecha de caducidad muy a su pesar. Durante los años '80 las llantas de aluminio fundido evolucionaron rápidamente. Los nuevos procesos de fabricación y las mejoras en las aleaciones permitieron crear ruedas cada vez más ligeras y rígidas, sin la complejidad del sistema Comstar.

A mediados de esa década las llantas modernas ya ofrecían un rendimiento igual o superior con una construcción más simple, por lo que Honda terminó abandonando el diseño. Aun así, las Comstar quedaron como uno de los experimentos técnicos más curiosos de la industria de la moto: una solución híbrida nacida en las carreras que intentó mejorar la rueda tradicional en un momento de transición tecnológica.

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