Hace unas semanas contábamos cómo Toyota sorprendía al mundo registrando la patente de un scooter de hidrógeno, un movimiento totalmente inesperado para una marca que lleva más de medio siglo alejada de las motos (porque sí, también hicieron motos).
El caso es que ahora han aparecido nuevos detalles que dejan mucho más claro hacia dónde apunta el gigante japonés: no quieren simplemente fabricar una moto, quieren cambiar la forma de repostar. Y la clave está en una idea muy concreta: depósitos de hidrógeno intercambiables.
Toyota quiere evitar el gran problema del hidrógeno
Es cierto que el hidrógeno lleva décadas vendiéndose como el combustible limpio del futuro. La teoría lo refrenda: sobre el papel es perfecto, pues una pila de combustible combina hidrógeno y oxígeno para generar electricidad, y el único residuo que produce es agua.
Sin embargo, el problema jamás fue la tecnología, desarrollable, sino la infraestructura. La pega es que apenas existen estaciones de repostaje de hidrógeno, y eso hace muy difícil popularizar este tipo de vehículos.
¿Cuál es la solución que plantea Toyota? Bastante distinta a la habitual: en lugar de depender de hidrogeneras, su patente apuesta por pequeños cartuchos o depósitos intercambiables que podrían sustituirse en segundos, casi como cambiar una batería.
De hecho, la idea recuerda inevitablemente a las motos eléctricas con motos extraíbles. La diferencia es que, en vez de ser baterías, hablamos de hidrógeno comprimido en cartuchos, que es el sistema que propone la marca japonesa.
Toyota plantea un sistema en el que el depósito queda colocado en la zona baja y central del scooter, una posición ideal para mantener un centro de gravedad bajo y proteger el conjunto en caso de accidente. El problema, como contábamos, es que acceder a ese depósito normalmente obligaría a desmontar buena parte de la moto. Ahí entra en juego la patente, que propone dos sistemas.
El primero, un soporte articulado que hace girar el depósito hacia un lateral. Y el segundo, un mecanismo tipo tijera que desplaza el cartucho hacia fuera, pero manteniéndolo en posición. En ambos casos, el objetivo es el mismo: sacar el depósito rápidamente y sustituirlo por otro lleno en cuestión de segundos.
Lo más interesante es que la patente no es una idea aislada. Toyota ya registró en 2022 otra patente relacionada con pequeños cartuchos portátiles de hidrógeno que podrían utilizarse en motos, coches pequeños, drones e incluso sistemas domésticos de energía o calefacción.
O, en otras palabras, la marca parece estar imaginando un ecosistema completo basado en depósitos estandarizados e intercambiables. Y eso puede cambiar por completo el mundo de la moto y la movilidad, en general.
Recordemos, además, que Toyota forma parte de HySE, el consorcio japonés que agrupa a Honda, Suzuki, Yamaha y Kawasaki para desarrollar tecnologías de hidrógeno para vehículos ligeros.
Imágenes | Toyota
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