Hay gestos que ningún reglamento obliga a hacer y, sin embargo, forman parte del ADN de ir en moto. Uno de los más conocidos aparece prácticamente a diario: un conductor te deja incorporarte, facilita un adelantamiento o espera unos segundos para que puedas pasar... y la respuesta casi automática es levantar la mano izquierda en señal de agradecimiento.
No sirve para ganar tiempo ni cambia las normas de circulación, pero sí ayuda a que el tráfico resulte un poco más humano. Y, según distintos trabajos de psicología social, también puede decir bastante sobre la persona que hay bajo el casco.
Mucho más que educación: una forma de entender la carretera
Diversos estudios sobre comportamiento social, recogidos por el medio suizo Berner Bär, relacionan este tipo de gestos espontáneos con perfiles que presentan una mayor capacidad de empatía y cooperación.
La explicación es sencilla: quien agradece no solo reacciona al hecho de que otro usuario le haya facilitado la maniobra; también reconoce ese comportamiento y decide responder con otro gesto positivo, aunque ambos probablemente no vuelvan a cruzarse nunca.
Para la psicología, esa conducta forma parte de lo que se conoce como comportamiento prosocial, es decir, acciones que buscan favorecer la convivencia y reforzar las relaciones entre personas incluso cuando no existe ningún beneficio directo.
En otras palabras, levantar la mano para dar las gracias puede parecer un detalle insignificante, pero refleja cierta tendencia a valorar las normas sociales, interpretar correctamente las intenciones de los demás y responder de forma cooperativa.
En moto estos gestos valen casi tanto como un intermitente... Quien lleva años sobre una moto sabe que existe un lenguaje propio entre usuarios de la carretera. El saludo entre motoristas es probablemente el ejemplo más conocido, pero no es el único.
También están quienes agradecen que un coche se aparte para facilitar un adelantamiento, quienes avisan de un peligro con la mano o quienes ceden el paso sin necesidad de hacerlo; son pequeños códigos que apenas duran un segundo y que, sin embargo, ayudan a reducir la tensión propia del tráfico.
Los psicólogos sostienen que este tipo de comunicación no verbal mejora la percepción de cooperación entre desconocidos y puede disminuir situaciones de estrés o confrontación durante la conducción. Cuando un conductor recibe una muestra de agradecimiento, resulta más probable que repita ese comportamiento en futuras ocasiones, creando una especie de círculo de cortesía que beneficia a todos los usuarios de la vía.
Por supuesto, levantar la mano no convierte automáticamente a nadie en una persona más empática ni dejar de hacerlo significa lo contrario. Influyen factores tan simples como la atención al tráfico, las circunstancias de la maniobra o incluso la experiencia sobre la moto.
Aun así, la psicología lleva años señalando que estos pequeños gestos cotidianos son una buena muestra de cómo nos relacionamos con quienes nos rodean. Y en la carretera, donde conviven coches, motos, bicicletas y peatones, esa comunicación silenciosa puede contribuir a que el viaje sea un poco más seguro... y bastante más agradable para todos.
Imágenes | Box Repsol
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