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Valentino Rossi, Ducati y algunos ingenieros de salón

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Acabo de verme los diez minutos y medio que dura el vídeo que le dedicaron a Valentino Rossi en el programa Paddock GP de TVE (producido por Rubén Fernández) y que ha publicado Marc Martín en su blog, y la verdad es que solo me ha confirmado algunas ideas que hace tiempo que estaban en mi cabeza. Hace unos meses que por la red podemos leer comentarios muy agrios a la hora de referirse a Valentino Rossi. Comentarios en los que se menosprecia sin dudar la calidad de pilotaje y los esfuerzos que hace como piloto del Mundial de MotoGP. Incluso algunos van más allá diciendo que él no sabe nada de mecánica y que la afirmación de que “hace” las motos es completamente falsa.

Antes de que empecéis a responder barbaridades a esta entrada os ruego que sigáis leyendo. Todas estas afirmaciones resulta que parecen quedar desmontadas cuando ves el vídeo que os comento. Vídeo que no está realizado por alguien de la calle que podría verse ofuscado por su fanatismo (a favor o en contra) hacia un personaje público cómo es el piloto italiano. La firma del reportaje es la de Marc Martín que según la inmensa mayoría de los que ven las carreras en TVE cada vez está más centrado y hace mejor su trabajo de reportero. El vídeo en cuestión se basa en una entrevista a Jeremy Burguess en la que nos muestran algunas escenas en las que Valentino Rossi demuestra que está muy atento a los detalles técnicos de la moto que pilota. Y que con sus indicaciones se puede hacer una moto aún mejor de lo que ya es.

Primero nos explican la técnica que utiliza Valentino Rossi para “despachar” las cámaras y así evitar que graben alguna situación embarazosa en el box del equipo. De ahí pasan a enseñarnos una selección de conversaciones en las que se oyen detalles tan técnicos como hacer la moto 2 mm más corta o la pre-carga de un amortiguador trasero. Claro que todos estos detalles no valen para nada si lo único que haces es sentarte en la moto y decidir dónde van las estriberas o lo ancho del asiento.

Valentino Rossi y Jeremy Burguess en los test de Qatar

Algunos han afirmado sin lugar a dudas que las motos de competición no las hacen los pilotos, que son unas máquinas que salen de la fábrica y los pilotos simplemente se dedican a hacerlas correr. Pero esta afirmación queda en evidencia cuando gracias a las sensaciones que un piloto transmite a su equipo de ingenieros esa moto va unas décimas más rápida que la de la competencia y esas décimas (o milésimas, da lo mismo) son la diferencia entre ganar una carrera o quedar entre los últimos del pelotón. ¿Pero que pasa si la moto “básica” es muy complicada de pilotar y las mejoras también son muy complicadas de plasmar en la realidad? Pues que los rivales te sacan esas décimas o incluso segundos que te dejan hundido en la clasificación y los más fanáticos sacan sus galas funerarias para proceder a tu entierro tras un juicio sumarísimo.

No quiero acabar de escribir sin comentar que el propio Marc Martín compara a Valentino Rossi con Ayrton Senna diciendo que el italiano es tan fino como lo era el brasileño a la hora de notar un fallo en su montura y explicarle a los mecánicos e ingenieros la solución de ese fallo. Pero claro, como Valentino lo único que hace es sentarse en la moto y dar gas, esto que acabamos de ver no ha sucedido y ha sido producto de nuestra imaginación.

Imaginación y fanatismos que en algunos casos llevan a atribuirle al piloto poderes extrasensoriales que le permiten con una sola imposición de manos sobre una moto ajustarla y conseguir que ruede varios segundos más rápido que antes de esa imposición. Señores, que esto es un trabajo de prueba y error, en el que algunos tienen la habilidad de localizar un problema rápidamente y gracias a su experiencia proponen una solución válida. Que aquí no hay más magia que tener el culo “pelao” de rodar con una moto, experimentar, experimentar y experimentar. Y si un tío es bueno ajustando una moto hay que reconocerlo, pero tampoco ponernos una venda en los ojos que nos impida ver que todos son humanos, aunque en ocasiones parezcan de otro planeta.

En fin, corre más el galgo que el mastín, pero si el camino es largo corre más el mastín que el galgo.

Vía | Diario de Carrera; Datos sobre el Making Off del vídeo

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