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Así eran (y son) las streamliners: Una historia de carenados envolventes, velocidades imposibles y polémica
Clásicas

Así eran (y son) las streamliners: Una historia de carenados envolventes, velocidades imposibles y polémica

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Las motos con pinta de cohete marca Acme ('El Coyote y el Correcaminos' -1949-) que se fabrican para correr por desiertos y salares en pos de batir los récords de velocidad, las denominadas streamliner, han cambiado mucho desde que se popularizasen a finales de la década de 1950.

Estas fascinantes motos cuyo único propósito es la velocidad máxima afortunadamente no han desaparecido y el concepto se mantiene en los libros de historia e incluso sigue apareciendo hoy con un enfoque estrechamente ligado a la estética. Te contamos en este artículo qué es, cómo se originó y evolucionó ese concepto y lo que ha quedado en nuestros días.

El origen de la línea de corriente

Triumph Salt

‘Streamline’ se puede entender de dos formas, como línea de corriente, es decir, un estilo que en este caso pertenece al ámbito del diseño y del arte; o bien como sinónimo de aerodinámica, que simplificando es básicamente cómo se mueve el aire alrededor de los objetos.

La Herdenson KJ streamline y la BMW R7 Concept fueron las primeras y máximas expresiones del Art Déco. Rompían con todo lo visto hasta el momento en el mundo de la moto

Ambas acepciones están profundamente relacionadas y tienen su vinculación a finales de la década de 1930. Allí el streamline fue una de las ramas tardías del estilo art déco (un movimiento popular de diseño, sobre todo industrial, de los años 20 y 30 que influyó drásticamente en todo), como también lo fue el futurismo, otra corriente basada en las investigaciones orientadas a lograr superficies que ofrecieran menor resistencia al avance de los objetos y que centraba su atención en la velocidad. Pensemos en un túnel de viento o los extravagantes Cadillac Eldorado.

r17

En el motociclismo estas dos tendencias convergieron entre los años 1935 al 1937, teniendo su punto de origen en dos lugares distintos del mundo: EE.UU. y Alemania. Allí fue donde con la Herdenson KJ streamline Art Déco y la BMW R7 Concept, tuvo su máxima expresión ese movimiento que rompía con todo lo visto hasta el momento en el mundo de la moto.

henderson kj streamline art deco

Streamliner puras, la fiebre por la velocidad

Triumph Streamliner 950x534

Tras las dos mencionadas obras de arte sobre ruedas del art déco se unieron algunas más y dos décadas después la aplicación de la aerodinámica más pura, sin elementos ornamentales de diseño, se aplicó también de forma tardía al mundo de la competición en la denominada carrera por la velocidad, una carrera que se inició sin carenados mucho antes con Gene Walker a comienzos del siglo XX.

The Worlds Fastest Triumph

Esa carrera se asocia inequívocamente con las caza récords totalmente carrozadas que atraviesan las lagunas saladas de Bonneville cada año. De forma inicial con hitos técnicos conseguidos por marcas como Triumph, estrechamente ligada al reto de la velocidad y de allí toma el nombre de uno de sus modelos más populares.

The Devil’s Arrow de 1956, un rudimentario streamliner de casi cinco metros de largo con motor de Triumph Thunderbird 650 alcanzó los 311,76 km/h, al año siguiente el Texas Cee-Gar añadió sobrealimentación a su propulsor y un 60% de alcohol en el combustible para alcanzar los 345,20 km/h. No fue hasta 1962 cuando Joe Dudek fulminó el récord de velocidad con el Triumph Streamliner rodando a 361,41 km/h quemando nitrometano hasta que en 1965 Bob Leppan pilotando el Gyronaut X1 con dos motores de Triumph TR6 llegaba a 395,28 km/h.

Posteriormente, con otros más épicos cargados de calor humano y ligados a las gestas y leyendas personales como el sueño perseguido por Burt Munro sobre su Indian Scout Streamliner de 1920 y que modificó él mismo para lograr a sus 68 años alcanzar los 295,453 km/h con una moto sobre la que caían ya 47 años de vida.

Del carrozado al carenado

Garelli

Ese afán por la forma perfecta destinada a aumentar kilómetro a kilómetro la velocidad punta de las máquinas y a la superación en la escalada de los récords de velocidad también tuvo su eco en otras competiciones. Las marcas se dieron cuenta de que la aplicación de los carenados tipo Dustbin reportaban grandes beneficios, con hasta 15 km/h de velocidad punta en mecánicas modestas de 125 cc.

Mondial introdujo por todo lo alto el primer carenado envolvente en 1950 en los Grandes Premios con la 125 de Gianni Leoni, ganando en Milán a una media de 131,44 km/h. y la fiebre de las carrocerías llegó en 1953 de la mano de Moto Guzzi y la amortización de su túnel de viento, aplicando a sus 250, 350 y 500 cc los carenados Dustbin, evolucionando el concepto hasta el Gran Premio de Italia donde la rueda delantera quedaba completamente tapada por primera vez en los GG.PP.

Dustbin

Los debates sobre si comercialmente eran un acierto o un fracaso (nadie en la calle podía identificar su moto con una de GP) acabaron después de cuatro años de manera abrupta, cuando en 1957 Roberto Colombo perdió la vida al sufrir un accidente con su MV Agusta. La FIM culpó a los carenados Dustbin de aquel accidente y a finales de la temporada estos carenados desaparecieron para no volver al mundial.

V8 27

Mientras tanto otros modelos y engendros destinados a salares y desiertos, modelos como la Gilera 500 tetracilíndrica con la que Bob McIntyre ganó el Tourist Trophy de 1957, la mítica Moto Guzzi V8 ‘Otto’ de 1955 o la caza récords Garelli 50 Sport de 1963 siguieron labrando su leyenda, aunque el carenado completo entendido de forma moderna no llegaría a la calle hasta el último cuarto del siglo XX, con la BMW R 100 RS de 1976.

Gilera

Finalmente esas formas fueron adoptadas por todas las firmas. Toda esa genética de competición enfocada a la aerodinámica perdura hasta nuestros días. Por un lado sigue presente en las caza récords que mantienen su lucha en Speed Week como la descomunal Triumph Infor Rocket Streamliner. Una máquina de más de 1.000 cv que intentó asaltar el registro actual de 605,697 km/h con Guy Martin a los mandos el pasado 2016 y que no acabó muy bien.

Por otro, yendo más allá de lo que hoy día nos ofrece el mercado, en los modelos únicos con los que los preparadores evocan y homenajean los diseños tipo streamliner de antaño y que normalmente ya sólo cumplen con una función estética. Con la que despiertan además el deseo de cualquiera por hacerte con alguna de las modernas streamliner que podrás ver en la siguiente parte.

Fotos | Sultans Of Sprints, BikeExif

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