A los que saben montar en moto se les ve a leguas. Unos cuantos metros, una rotonda, una curva, y uno intuye si el que va delante sabe montar bien o moto o no. Y quizá, alguna vez, hayas notado algo curioso relacionado con el cambio.
Sale del semáforo, da dos o tres toques al cambio… Y en apenas unos segundos ya está en cuarta o quinta marcha, aunque la moto todavía vaya despacio. Para muchos conductores menos experimentados parece algo innecesario, incluso exagerado. Pero en realidad tiene bastante sentido.
El simple gesto que delata a un motorista con muchos kilómetros
La explicación a semejante ‘truco’ está en cómo funcionan los motores de combustión interna de una moto, y en cómo se transmite esa potencia a la rueda trasera.
Nos explicamos. Cuando una moto va en marchas cortas (primera o segunda), a velocidades bajas o medias, el motor suele girar relativamente alto de revoluciones. Eso significa que está girando rápido, pero con poca carga real.
Justo ese escenario (el de motor revolucionado con acelerador a medio gas) es precisamente uno que muchos motoristas experimentaos prefieren/preferimos evitar. Solo para los más finos con el oído y tacto, notarán que se producen pequeñas vibraciones en la transmisión: el motor genera potencia en pulsos (cada explosión en el cilindro), y cuando no hay suficiente carga esos pulsos hacen que la transmisión trabaje con pequeñas holguras.
Esto, en la práctica, se traduce en la sensación de motor suelto: la cadena, los engranajes y otros componentes del sistema de transmisión pasan constantemente de tensarse a destensarse.
Es por ese motivo que muchos veteranos suelen optar por subir marchas muy rápido tras arrancar. Al pasar a tercera, cuarta o hasta quinta en pocos segundos, consiguen que el motor gire a menos revoluciones mientras la moto mantiene exactamente la misma velocidad… Y claro, el resultado es una conducción mucho más suave.
A bajas vueltas, el motor trabaja con más carga pero menos estrés mecánico, lo que se traduce en menos vibraciones, menos ruido y la moto se siente más estable. Además, el consumo también mejora: al fin y al cabo, el número de revoluciones del motor equivale básicamente al número de combustiones que se producen.
Y otro detalle menor es que cambiar de marcha a bajas vueltas suele ser más suave, pues la diferencia de velocidad entre marchas es menor, así que el cambio entra con menos sacudidas.
Por supuesto, esto no significa que siempre haya que conducir así. Si necesitas acelerar con fuerza (por ejemplo para adelantar o incorporarte a una vía rápida) lo normal es mantener el motor en un régimen más alto, donde entrega más potencia.
Pero en una conducción tranquila y relajada, especialmente en ciudad o en rutas relajadas, muchos prefieren subir marchas rápidamente y dejar que el motor trabaje en una zona baja de vueltas. Pequeños detalles que no se enseñan en la autoescuela, pero que se aprenden a medida que se acumulan kilómetros hasta que se convierten en un automatismo.
Imágenes | Motorpasión Moto
En Motorpasión Moto | Casi todas las motos del mundo usan el mismo tipo de chasis. Fue idea de un ingeniero español al que tomaron por loco
Ver 0 comentarios