Hace más de 100 años se creó un casco de moto tan perfecto que nadie había sido capaz de mejorarlo todavía. Este nuevo invento lo ha logrado

La tecnología debuta solo en los cascos premium de Shark, sin baterías ni cables, con precio elevado y versiones diferenciadas

Shark
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
john-fernandez

John Fernández

Durante años, las viseras fotocromáticas han sido una solución a medias: funcionan, pero llegan tarde. Cuando reaccionan, ya has pasado del sol a la sombra… O al revés. En 2026 eso empieza a quedar obsoleto.

Shark Helmets ha decidido cambiar el enfoque y apostar por un sistema completamente distinto, más cercano a la electrónica que a la óptica tradicional... Y que revoluciona algo tan simple como el usar gafas de sol o no en moto.

Una pantalla que no espera a la química

La idea es sencilla, pero bien ejecutada. En lugar de confiar en reacciones químicas lentas, la nueva pantalla utiliza una película de cristal líquido que se oscurece al recibir energía. ¿De dónde sale esa energía? De un pequeño panel solar integrado en la parte superior del visor, prácticamente imperceptible a simple vista.

Cuando aumenta la luz ambiental, el panel genera la energía necesaria y activa el oscurecimiento de forma inmediata. No hay tiempos muertos, ni transición eterna, ni ese momento incómodo en el que sigues cegado mientras la visera piensa qué hacer. El cambio se produce en menos de un segundo, una diferencia enorme frente a las pantallas fotocromáticas clásicas, que pueden tardar decenas de segundos en oscurecerse y todavía más en aclararse.

Aquí viene uno de los puntos clave del invento. No hay batería que cargar ni puerto USB escondido en el casco. El sistema es completamente autónomo, alimentado solo por la luz ambiente. Eso significa que no depende del mantenimiento del usuario y que, en teoría, funciona siempre que haya luz suficiente para justificar el cambio de tintado.

Shark insiste en que no se trata solo de una novedad llamativa, sino de un elemento de seguridad. En carreteras reviradas, zonas boscosas o días con nubes cambiantes, la capacidad de adaptar la visera casi en tiempo real evita deslumbramientos y pérdidas momentáneas de visión que los que montamos sabemos muy bien que pasan. A eso se suman detalles ya habituales en la gama alta: protección UV completa y tratamiento antivaho.

Eso sí, no es una tecnología pensada para todos los cascos de la marca. De momento queda reservada a sus modelos más premium: Race-R Pro, Aeron GP y Aeron. Tres opciones de visera acompañan al sistema. Una versión clara, con ligero oscurecimiento y homologación para carretera abierta, y dos variantes más oscuras pensadas exclusivamente para circuito, sin aprobación para uso en vía pública.

El precio marca claramente el posicionamiento. La nueva visera se sitúa en torno a los 400 euros, muy por encima de las pantallas fotocromáticas convencionales y también de otras soluciones electrónicas que recurren a baterías recargables. No es una compra impulsiva, pero sí una declaración de intenciones: rapidez real, cero esperas y una forma distinta de entender la visera solar en moto.

Imágenes | SHARK

En Motorpasión Moto | Honda quiso revolucionar la forma de montar en moto con un invento copiado. No funcionó, pero dejó algunas de las motos más bestias de la historia

Inicio