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Este motorista nos enseña por qué no debemos encararnos en carretera, y menos contra una pick-up enorme

Este motorista nos enseña por qué no debemos encararnos en carretera, y menos contra una pick-up enorme
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No nos cansaremos de repetirlo: Por mucha razón que tengamos en carretera no debemos ponernos en peligro. La mayor facilidad para comunicarnos gestualmente desde una motocicleta no nos garantiza ni mucho menos que vayamos a salir ilesos en una confrontación verbal o no verbal, todo lo contrario. Siempre tenemos las de perder, así que lo suyo es tomarse las cosas con sangre fría.

Esto parece que se le ha olvidado por completo al motorista de las siguientes imágenes quien después de una, llamémosla, conversación circulatoria acaba con sus huesos y los de su motocicleta por el suelo. No es posible determinar quién generó el conflicto previamente, pero cualquiera que sea la respuesta ha terminado igual de mal, especialmente para el motero.

No empeores la situación, por mucha razón que tengas

También debemos tener en cuenta que nadie es perfecto conduciendo. Al volante o al manillar todos cometemos errores, todos, y la empatía es fundamental para convivir con el resto de usuarios de la vía. En cambio solemos salir a la carretera con el modo irascible conectado, algo que es un gran error.

Una equivocación o un despiste no puede desatar toda nuestra furia asesina, pero ni siquiera cuando el otro conductor ha hecho una maniobra incorrecta de forma deliberada debemos encararnos, especialmente desde el asiento de nuestra moto. Aunque parezca que no desde dentro del casco, estamos en una situación de indefensión.

Accidente1

Está claro que ninguno de los dos implicados obró de manera correcta. Ni el motorista increpando de esa manera al conductor de la Chevrolet, ni éste frenando justo delante de la moto cuando el motorista iba pegado a su paragolpes y provocando la caída final.

Ahora deberíamos preguntarle al motorista del vídeo si mereció la pena. Incluso si hubiera tenido razón para encararse de ese modo con el conductor de la pick-up era un combate que sólo podía terminar de dos maneras: o con el desistimiento del motorista o con el motorista por los suelos. Erróneamente escogió la segunda opción.

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