La moto china que llegó al Dakar para sobrevivir… Y acabó colándose entre las mejores sin ayuda externa

Sin camión, sin mecánicos y con el piloto haciendo de todo en el vivac, una 450 china ha demostrado que la fiabilidad ya no entiende de pasaportes

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John Fernández

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que ver una moto china inscrita en el Dakar sonaba más a experimento que a proyecto serio. La pregunta no era si iba a ir rápido, sino cuánto tardaría en empezar a dar problemas.

Ese escenario ha cambiado, y no por discurso de marketing, sino por kilómetros de arena, piedras y enlaces eternos.

Del escepticismo al desierto: cuando el Dakar deja de ser un experimento

En el Dakar 2026, varias motos de origen chino han vuelto a la meta y lo han hecho sin que el titular sea terminó contra todo pronóstico. Algunas han competido de verdad. Otras, directamente, han brillado donde más duele: en la categoría sin asistencia, esa en la que el piloto corre de día y repara de noche, con las manos negras y el cuerpo roto.

Ahí es donde una moto deja de ser rápida o lenta y pasa a ser fiable… o no. Y ahí es donde una 450 china ha firmado uno de los mensajes más claros del rally: aguanta el castigo y permite correr sin vivir pendiente de la mecánica.

Mientras los equipos oficiales luchaban por etapas y posiciones absolutas, uno de los focos estaba en la categoría Original, la más cruda del Dakar. Sin mecánicos, sin recambios ilimitados y sin margen para errores tontos. En ese contexto, un piloto español ha logrado meter su moto entre los cinco primeros tras más de dos semanas de carrera, con más de 60 horas acumuladas y sin que la moto dijera basta en el último tramo.

El propio piloto lo resumía al final, con una frase que en esta categoría vale oro: "Hemos podido rodar fuerte y terminar el rally con la moto funcionando perfectamente hasta el último kilómetro". No habla de victorias, ni de velocidad punta. Habla de dormir, de llegar al vivac con tiempo, de no perder horas reapretando tornillos que no deberían aflojarse.

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Y no ha sido un caso aislado. Otra unidad ha cruzado la meta dentro del Top 10 de la misma categoría, reforzando la idea de que no es una excepción ni un golpe de suerte. Dos motos, dos pilotos distintos, mismo resultado: llegar lejos en la clase más dura para la mecánica.

Todo esto no viene de una trail adaptada a última hora ni de un proyecto improvisado. Es una moto pensada desde el principio para el rally raid, con una arquitectura clásica de competición, un monocilíndrico apretado pero resistente y un chasis concebido para soportar trato continuo fuera de pista. Ya había dado señales en pruebas previas, pero el Dakar no perdona y no regala nada.

El mensaje que deja este Dakar es incómodo para muchos: el origen ya no define el resultado. Las motos chinas han dejado de estar en la salida para aprender y han empezado a estar para demostrar. Cuando una máquina termina el rally más duro del mundo sin asistencia y además se cuela entre las mejores, el prejuicio deja de tener recorrido. En el desierto, al final, solo manda lo que funciona.

Imágenes | KOVE

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