Hay historias en el mundo del motociclismo que explican y reflejan lo que es el sentimiento motero y el amor por las carreras. Caídas, huesos rotos y lesiones forman parte del oficio, vale, pero luego están quienes van más allá. Tanto como para querer amputarse el dedo solo para seguir corriendo una carrera.
Mundial de Superbikes, 2007. Troy Bayliss sufrió una feísima caída en Donington Park que terminó con la amputación parcial de su meñique. Pero él solo quería seguir corriendo. Así que pidió que se lo cortaran entero para poder volver a correr ese día.
Troy tenía razón: si se perdía aquella carrera, perdería el campeonato, y lo hizo
Bayliss era un fuera de serie en su día; el australiano llegaba a Donington, que era la tercera ronda del campeonato, como una de las referencias. El año anterior fue campeón del mundo y líder natural del proyecto Ducati. El tercer fin de semana no iba a ser muy diferente; estaba siendo bastante sólido, pues ya se había hecho con la pole y tenía ritmo para ganar.
La primera carrera del domingo parecía confirmarlo. Bayliss rodaba en cabeza cuando, en la sexta vuelta, todo se torció en Coppice, una de las curvas rápidas de Donington. En plena inclinación, la Ducati perdió agarre de repente y lo lanzó al suelo. Fue una caída violenta y, en el impacto, la moto terminó atrapando su mano derecha.
Al levantarse de la gravilla, el australiano apenas prestó atención a su mano porque el dolor que sentía en la ingle era bastante más intenso. De hecho, posteriormente le acabaría requiriendo una intervención quirúrgica.
El caso es que Troy no descubrió la gravedad del asunto en su mano hasta que se quitó el guante. Fue entonces cuando se percató de que su meñique derecho estaba gravemente dañado; el aplastamiento le había destruido las dos falanges, que más tarde tendrían que ser amputadas parcialmente.
Luego explicaría: "No noté nada porque tenía un dolor muy fuerte en la ingle. Cuando me quité el guante me di cuenta de que algo no iba bien, y fui directamente al centro médico".
Pero la sorpresa llegó después. Con la adrenalina todavía disparada, Bayliss pidió a los médicos que le amputaran el dedo allí mismo para poder volver a la pista unas horas más tarde y disputar la segunda carrera del fin de semana. Su intención era más que obvia: volver a la moto y seguir luchando contra James Toseland, uno de sus grandes rivales de aquella temporada. Si eso no es competición...
Sin embargo, la escena terminó de una manera muy diferente a la que él quería. Mientras era atendido en la enfermería del trazado, el dolor terminó siendo tan intenso que el australiano se desmayó. Evidentemente le trasladaron al hospital, donde los cirujanos decidieron amputar las partes del dedo que no podían salvarse.
Naturalmente, y contra su voluntad por motivos obvios, se perdió también la segunda carrera del fin de semana, que fue un golpe importante para su lucha por el campeonato. Logró volver en las carreras siguientes, pero pasó lo que él pensaba: los puntos perdidos pesaron demasiado en la clasificación. El australiano terminó la temporada 2007 en cuarta posición del campeonato, lejos de la pelea final por el título.
La historia, sin embargo, tuvo su revancha. En 2008, ya con la Ducati 1098, Bayliss firmó una temporada espectacular y conquistó su tercer título mundial de Superbikes antes de retirarse.
Imágenes | WSBK, Captura
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