Durante décadas, la dirección por buje ha sido uno de esos conceptos que siempre prometen cambiarlo todo… Y nunca acaban de hacerlo. Sobre el papel es brillante: separar las fuerzas de frenado y suspensión de la dirección, mantener geometrías constantes y ganar estabilidad en situaciones límite.
En la práctica, ningún fabricante ha conseguido que funcione sin introducir otros problemas igual de serios. Y ahí es donde ahora quiere meterse China.
Cuando la dirección deja de ser mecánica: hidráulica y asistencia eléctrica
Según los últimos registros de patentes, Zongshen, a través de su marca premium Cyclone, está trabajando en un sistema de dirección de buje con una vuelta de tuerca clave: asistencia hidráulica y eléctrica. Una combinación que, sobre el papel, intenta atacar justo los puntos débiles que han condenado esta solución durante años.
El precedente es conocido. Bimota lleva décadas insistiendo con la saga Bimota Tesi. Sus motos demostraron que el concepto funciona, pero también dejaron claro por qué nunca se popularizó: complejidad extrema, costes elevados y una sensación de dirección artificial, con holguras y fricciones generadas por las bieletas que transmiten el giro hasta la rueda delantera. Todo muy interesante… pero poco convincente para un uso real.
La idea de Zongshen parte de un planteamiento distinto. En sus dibujos aparece un basculante delantero monobrazo con doble amortiguador, pero la dirección deja de ser puramente mecánica. El manillar acciona una bomba hidráulica que envía presión a través de conductos hasta un servomecanismo encargado de girar la rueda delantera. En teoría, la respuesta inmediata de un circuito hidráulico podría eliminar parte de ese tacto “goma” que tanto ha penalizado a estos sistemas.
Pero no se quedan ahí. El esquema también muestra un motor eléctrico integrado, destinado a ofrecer asistencia a la dirección. Algo que abre varias posibilidades: asistencia permanente, ayuda solo a baja velocidad o incluso una gestión variable en función del modo de conducción. Traducido a la calle, menos esfuerzo al maniobrar una moto grande y pesada, y un tacto potencialmente más filtrado cuando el ritmo sube.
No es casualidad que este sistema se asocie a una moto como la Cyclone RA1000. Hablamos de una plataforma grande, pesada y con aspiraciones premium, justo el tipo de moto donde una dirección asistida podría tener sentido real. Además, este tipo de arquitectura permitiría montar una rueda delantera especialmente ancha sin los compromisos habituales de una horquilla convencional, algo muy alineado con la estética y el discurso técnico que están siguiendo muchas marcas chinas últimamente.
La gran pregunta sigue siendo la de siempre: ¿funcionará de verdad? La dirección por buje no ha desaparecido por falta de ideas, sino porque nadie ha logrado un equilibrio aceptable entre tacto, fiabilidad, coste y mantenimiento. Zongshen cree que la combinación de hidráulica y asistencia eléctrica puede ser la clave que faltaba. Y viendo cómo China está entrando en terrenos que Europa y Japón daban por cerrados, ya no suena tan descabellado pensar que esta vez la historia podría ser distinta.
Si lo consiguen, no será solo una curiosidad técnica. Será otra prueba de que el salto chino ya no va solo de copiar motores o diseños, sino de atreverse con los problemas que otros dejaron a medias. Y eso, en el mundo de la moto, es terreno serio.
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