Durante años, los fabricantes de motos han ido inflando los cuadros de instrumentos como si fueran tablets mal disimuladas: más potencia, más gráficos, más promesas… y más coste.
En el CES 2026, Pioneer ha decidido bajarse de ese tren con Ride Connect, un sistema que no intenta ganar la guerra del hardware, sino asumir algo bastante obvio: el cerebro ya lo llevas en el bolsillo.
El futuro del cuadro de instrumentos pasa por el móvil (y no por más hardware)
La idea es sencilla, casi incómodamente lógica. En lugar de montar un cuadro cada vez más caro y complejo, Ride Connect desplaza casi todo el procesamiento al smartphone del usuario. La pantalla de la moto pasa a ser, básicamente, eso: una pantalla. Mapas, navegación y datos conectados se calculan en el móvil y se envían al display mediante Bluetooth Low Energy. No hay magia, no hay revolución de laboratorio, pero sí una forma bastante sensata de evitar que un TFT quede obsoleto a mitad de la vida comercial de una moto.
Este planteamiento no llega de la nada. Desde hace tiempo han ido apareciendo soluciones paralelas que se enchufan a motos con TFT tradicional y replican el móvil en pantalla, muchas de ellas apoyándose en Apple CarPlay o Android Auto. Marcas de nicho lo han hecho antes y modelos grandes como la Honda Gold Wing ya lo integran de fábrica. Pioneer, sin embargo, apunta más arriba: no al usuario final, sino al fabricante que quiere reducir costes, consumo eléctrico y dolores de cabeza a largo plazo.
Para la navegación y el mapeado, Ride Connect se apoya en HERE Technologies y su SDK, lo que le da acceso a cartografía global, rutas y tráfico en más de 120 países sin que cada marca tenga que desarrollar su propio sistema desde cero. En la práctica, eso significa una solución lista para desplegar a escala mundial, algo clave para OEMs que venden la misma moto en medio planeta.
Sobre el papel, el sistema promete navegación optimizada para moto, posibilidad de mapas offline y una interfaz pensada para no saturar al piloto. Nada especialmente rompedor, pero sí necesario si la idea es que esto funcione fuera de la ciudad y no solo en una presentación. También hay un sistema de control por voz, “Voice Tap”, pensado para reducir la interacción física. Como casi siempre con estas cosas, la teoría suena bien; la realidad dependerá de cómo se comporte con casco, ruido aerodinámico y uso diario.
Pioneer también habla de “edge AI” para avisos de tráfico, clima o peligros en la vía. Quitando la capa de marketing, suena a alertas locales basadas en datos conectados, muy en la línea de lo que ya hacen Google Maps o Waze. Puede ser muy útil… o muy molesto, según cómo se calibre.
En el fondo, Ride Connect no busca cambiar la experiencia de conducción ni impresionar al motorista con gráficos futuristas. Es una herramienta industrial para que los fabricantes dejen de reinventar el cuadro de instrumentos en cada generación y apuesten por actualizaciones de software en lugar de hardware nuevo. Si el interfaz es limpio y el sistema fiable, muchos usuarios ni siquiera notarán el cambio. Y quizá ahí esté la clave.
Imágenes | Ride Connect
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