Marc Márquez llega a 2026 en una posición que hace no tanto parecía imposible. No como el que persigue a Valentino Rossi desde la distancia, sino como el piloto que ya se ha colocado a su altura en lo esencial y que ahora empieza a poner en riesgo algunos de los números más intocables de la era moderna de MotoGP.
La temporada 2025 lo cambió todo. Once victorias en domingo, catorce sprints, dominio sostenido y un título que no solo cerró el círculo tras la lesión de 2020, sino que lo colocó de nuevo en el centro del campeonato. Con ese séptimo título de MotoGP y el noveno en total, Márquez ya comparte exactamente el mismo palmarés mundialista que Rossi. Siete coronas en la categoría reina, una en Moto2/250 y otra en 125. El empate no es simbólico. Es real.
El asalto silencioso de Márquez a los números de Rossi en 2026
A partir de ahí, el foco se desplaza a los números gruesos, con los datos recogidos por Crash. A los registros que durante años parecían territorio exclusivo del italiano. Rossi cerró su carrera con 115 victorias en grandes premios. Márquez arranca 2026 con 99. La distancia es de 16 triunfos, justo los que tendría que sumar en una temporada perfecta para igualarlo, o 17 para superarlo. No es una cifra menor, pero tampoco una fantasía si se tiene en cuenta el contexto actual, el calendario ampliado y la capacidad del piloto de Cervera para encadenar rachas largas cuando tiene la moto y el entorno adecuados.
En MotoGP, el escenario es similar. Rossi se quedó en 89 victorias en la categoría reina. Márquez suma 73. De nuevo, 16 triunfos para empatar, 17 para ponerse por delante. No es tanto una cuestión de si lo logrará en un solo año como de que, por primera vez, esos números ya no parecen blindados.
Hay otro récord que entra en juego de forma más silenciosa pero con mucha carga histórica. El del campeón consecutivo más veterano de MotoGP. Rossi lo firmó en 2008 y 2009 con 29 y 30 años. Márquez ya es, con 32, el campeón más veterano de la era MotoGP. Si revalidase el título en 2026, también rompería ese registro. No sería solo ganar más, sería ganar más tarde que nadie.
En apartados secundarios, como las vueltas rápidas, la diferencia es mínima. Rossi cerró con 76, Márquez está en 72. Un margen asumible en una sola temporada si el guion acompaña, aunque es un dato más estadístico que definitorio.
Donde el italiano sigue jugando en otra liga es en los podios. Ahí no hay debate inmediato. Rossi suma 235 en todas las categorías, por 165 de Márquez. En MotoGP, 199 frente a 126. Son distancias demasiado grandes como para pensar en un asalto a corto plazo, incluso en un calendario moderno con más carreras que nunca.
Pero quizá esa sea la clave de todo. No se trata de borrar a Rossi del libro de récords en una sola temporada, ni de convertir 2026 en una caza obsesiva de cifras. Se trata de que, por primera vez, muchas de esas marcas ya no parecen sagradas. Y de que Márquez afronta el año no como el heredero incómodo, sino como el piloto que ha llegado al punto exacto en el que la comparación deja de ser histórica y pasa a ser directa.
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