Hubo un tiempo en el que montar unos grandes alerones era suficiente para presumir de tecnología. Después llegaron las primeras motos capaces de moverlos automáticamente según la velocidad. Pero eso tampoco parece suficiente.
La siguiente batalla no consiste en fabricar alas más grandes ni en copiar lo que hace MotoGP. La clave ahora está en que la propia moto decida cómo deben colocarse en cada momento. Y eso es exactamente lo que acaba de patentar QJMotor; China ataca de nuevo...
La idea no es mover los dos alerones a la vez, sino que cada uno haga algo diferente
Las imágenes registradas por la marca china muestran un sistema de aerodinámica activa bastante distinto al que hemos visto hasta ahora.
En lugar de modificar ambos alerones al mismo tiempo, como ocurre en otros proyectos conocidos, la propuesta de QJMotor permite que el izquierdo y el derecho trabajen de forma completamente independiente.
¿Para qué sirve? Cuando una moto acelera con fuerza en línea recta, unos alerones convencionales ayudan a mantener la rueda delantera pegada al asfalto. El problema llega cuando aparecen las curvas. En ese momento el flujo de aire cambia y esas alas dejan de trabajar en condiciones ideales.
La patente plantea solucionar precisamente esa situación. Según la documentación registrada, el sistema analiza continuamente el ángulo de inclinación de la moto y la velocidad con la que cambia de dirección para modificar el ángulo de cada alerón por separado. Así podría generar más apoyo en el lado que lo necesite y estabilizar la moto mientras está apoyada.
Es un planteamiento mucho más cercano a la aviación que a las deportivas de calle tradicionales.
Todo ese trabajo recaería sobre la IMU de seis ejes que ya equipan muchas motocicletas actuales. La centralita utilizaría la información que ya emplean el control de tracción, el ABS en curva o el antiwheelie para ordenar a unos pequeños actuadores eléctricos que cambien la posición de las alas en apenas unas milésimas de segundo.
La propia patente contempla distintos escenarios. Durante una frenada fuerte, los alerones podrían aumentar la resistencia aerodinámica; en una aceleración intensa generarían más carga sobre el tren delantero y, en curva, actuarían de forma asimétrica para ayudar a mantener la estabilidad.
La SRK1051RR será el laboratorio de QJMotor
Todo apunta a que esta tecnología llegará primero a la nueva SRK1051RR, la deportiva más ambiciosa desarrollada hasta ahora por el fabricante chino.
La moto utilizará un cuatro cilindros en línea de 1.051 cc, evolución del anterior bloque de 921 cc vinculado al proyecto que compartió con MV Agusta. Desarrolla 144 CV y 105 Nm de par, cifras que la sitúan un escalón por debajo de las superbikes europeas más potentes, aunque con una propuesta mucho más orientada a ofrecer una excelente relación entre prestaciones y precio.
El resto del conjunto tampoco pasa desapercibido. Contará con suspensiones Marzocchi regulables, frenos Brembo, cambio rápido bidireccional, acelerador electrónico, tres modos de conducción y una pantalla TFT con funciones de navegación y control de presión de los neumáticos. Además, su diseño lleva la firma de Adrian Morton, antiguo responsable de diseño de MV Agusta.
Todavía es pronto para saber si estos alerones inteligentes llegarán a producción exactamente igual que aparecen en la patente. Pero sí dejan clara una cosa: China ya no quiere limitarse a fabricar motos cada vez más competitivas.
Ahora también quiere ser quien marque el siguiente paso tecnológico. Y, visto lo rápido que está evolucionando el sector, quizá esa carrera haya empezado antes de lo que muchos imaginaban.
Imágenes | QJMotor
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