Hay averías que cuestan cientos de euros y otras que empiezan con un gesto tan cotidiano como apretar el gatillo del surtidor. Lo normal es que, si alguien acaba llenando el depósito de una moto de gasolina con diésel, el responsable sea el propio conductor. Lo extraordinario es que sea la gasolinera quien se equivoque.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido en Ribadeo (Lugo), donde un fallo durante la descarga del combustible hizo que el surtidor destinado a gasolina 95 dispensara gasóleo durante varias horas. Cuando el error salió a la luz ya era demasiado tarde: decenas de vehículos habían repostado sin sospechar absolutamente nada.
Casi cinco horas sirviendo el combustible equivocado
La empresa ha reconocido el incidente públicamente y asegura que responderá por las averías derivadas de esta confusión.
Según explicó la propia estación de servicio, todo se originó durante la reposición de los depósitos por parte del camión cisterna. Por un error en esa operación, el depósito correspondiente a la gasolina quedó contaminado con diésel.
El problema permaneció oculto desde las 12:49 hasta las 17:19 horas. Durante ese tiempo, cualquier cliente que seleccionó gasolina 95 recibió un combustible que no era el que indicaba el surtidor.
Cuando empezaron a detectarse las primeras incidencias se paralizó el suministro y la estación difundió un comunicado en el que pedía a los afectados que dejaran de utilizar el vehículo y tramitaran la incidencia para hacerse cargo de los daños.
En una moto las consecuencias pueden aparecer muy rápido... Aunque la mayoría de afectados son automóviles, el incidente también podría haber alcanzado a motocicletas de gasolina. Y en este tipo de motores las consecuencias suelen hacerse notar enseguida.
El motor empieza a perder fuerza, la respuesta al acelerador deja de ser limpia, aparecen tirones (esto es lo más evidente, y donde dices, "ya se ha liado") y, si se continúa circulando, acaba apagándose. El gasóleo no está diseñado para trabajar en un propulsor de gasolina y termina afectando al sistema de alimentación conforme avanza por el circuito.
La gravedad dependerá de un detalle que cambia completamente el diagnóstico: cuánto combustible incorrecto ha entrado en el depósito.
No es lo mismo haber añadido unos pocos litros sobre un depósito prácticamente lleno que haber realizado un repostaje completo. En este segundo escenario, lo habitual es tener que vaciar el depósito, limpiar el circuito e inspeccionar componentes como la bomba, los inyectores o las bujías antes de volver a arrancar el motor.
La recomendación es clara: no seguir circulando
Por si te pasa alguna vez, que te sirva de lección: cuando existe la sospecha de haber repostado un combustible equivocado, el peor movimiento suele ser intentar llegar conduciendo hasta casa o hasta el taller. Cuanto más tiempo permanezca el motor funcionando, mayor será la cantidad de combustible incorrecto que recorrerá todo el sistema.
En este caso existe además una circunstancia poco habitual: el error no fue del conductor. La propia estación ha reconocido que el combustible servido no correspondía con el surtidor seleccionado y ha anunciado que asumirá las reparaciones que puedan derivarse del incidente.
Casos como este son extraordinarios, pero sirven para recordar una realidad incómoda. Muchas veces damos por hecho que basta con elegir la manguera correcta. Lo que prácticamente nadie imagina es que el problema pueda estar al otro lado del surtidor.
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