Confirmado. Aparcar el coche y la moto en una misma plaza de garaje es legal, pero solo si se cumple una condición

Muchos motoristas aprovechan el espacio de su plaza para guardar también la moto, pero no siempre está permitido

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John Fernández

Tener una plaza de garaje, coche y moto a la vez invita a lo que muchos hacemos a diario: aparcar la moto junto al coche para aprovechar el espacio. El problema es que no a todo el mundo le parece bien, y no es la primera ni la última vez que despierta jaleo en la comunidad.

Ahora bien, la pregunta: ¿es completamente legal o la comunidad de propietarios puede impedirlo? Hay legalidad de por medio, según hemos conocido.

La comunidad de vecinos puede tener mucho que decir

La respuesta más corta y rápida es que sí, es posible, pero no de forma automática. Esto quiere que la famosa y controvertida Ley de Propiedad Horizontal (LPH) no prohíbe que un propietario utilice su plaza para estacionar un coche y una moto a la vez, siempre y cuando ese uso no perjudique al resto de vecinos ni afecte a los elementos comunes del edificio.

Ahora bien, no vale lo de molestar a otro vecino o dejarla un poco fuera (o el coche o la moto) porque no entra todo. La legalidad es la que es, y eso significa que ambos vehículos deben permanecer completamente dentro de los límites de la plaza.

Huelga decir que, si alguno sobresale, invade la zona de circulación o dificulta las maniobras (algo muy habitual si tienes un coche largo y una moto grande), la comunidad puede exigir que se retire.

Hay una zona gris, y es que la ley deja margen para que cada comunidad establezca sus propias normas. Si los estatutos recogen expresamente que cada plaza solo puede albergar un vehículo, esa limitación será obligatoria para todos los propietarios, incluso aunque físicamente haya espacio suficiente para un coche y una moto.

Motolift Elevado Moto

O sea que, antes de dar por hechas ciertas cosas, conviene revisar la documentación de la comunidad; mientras en algunos edificios no existe ninguna restricción, en otros sí, y expresamente además.

Hay una cuestión de fondo en todo esto, y no es solo la convivencia entre los vecinos, sino la seguridad. Y es que este tipo de garajes funcionan con una licencia de actividad concedida por el ayuntamiento, que tiene en cuenta aspectos como la capacidad del aparcamiento, la ventilación o las medidas de protección contra incendios.

Meter más vehículos de los permitidos, naturalmente, dificulta todas esas cuestiones técnicas. Y encima hay otro factor: algunas pólizas de seguro del edificio o del propio garaje pueden establecer determinadas limitaciones sobre el uso de las plazas.

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