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La primera vez de nuestros lectores: Miguel y su rubia RR

La primera vez de nuestros lectores: Miguel y su rubia RR
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Continuamos con la primera vez de nuestros lectores y esta vez le toca el turno a Miguel Zaidenwerg o como es conocido en la red con su nick Soponcio_Virtual. Asiduo lector diario de nuestro blog, que nos cuenta el relato de su experiencia con su primera moto. Y en esta ocasión con una moto no muy adecuada para comenzar con las dos ruedas. Pero como podréis leer Miguel realiza una reflexión brillante como conclusión final que en resumen viene a quitar importancia al tipo de moto con la que comiences y darsela a la responsabilidad que tengas con ella a la hora de conducir.

Os recordamos una vez más que nuestro correo laprimeravezenmoto@motorpasionmoto.com sigue operativo para recibir todos vuestros relatos y experiencias moteras en esa primera vez. Pero vamos con el relato de Miguel y su rubia Honda CBR600RR.


Miguel en circuito

Me encanta leer las crónicas de viejos moteros en donde cuentas sus experiencias con sus antiguas máquinas, cada línea escrita denota el cariño que le tenían a sus viejas compañeras de aventuras. En mi caso, estas crónicas siempre me han dado mucha envidia ya que yo he sido un amante de las dos ruedas toda mi vida, pero en el país de donde procedo, Argentina, poseer una maquina como estas es un lujo que solo unos pocos se pueden dar. Como la vida da más vueltas que un tío vivo acabe aquí en España y en cuanto pise el suelo de la península mis ojos apuntaban siempre en dirección a estos artefactos de dos ruedas. En las esquinas de Barcelona me paraba durante minutos a mirar cada una de las motos aparcadas. En las carreteras y autovías daba alcance a todo grupo de motoristas para observarlos con envidia, incluso me hervía la sangre cuando me adelantaba una moto por el arcén mientras yo la observaba detenido en medio de uno de esos atascos que te alegran la mañana.

CBR600rr Soponcio virtual

Fantasías aparte, mi historia real con las motos comenzó hace dos años con 27 primaveras ya pasadas por mi cuerpo, ese verano decidí que ya no podía “babear” mas las pertenencias ajenas y que debía reservar mis “babas” para mi propia moto. Lo tenía clarísimo, debía poseer una Honda CBR 600, sea la F, la RR, daba igual, ese era mi sueño y esa era mi meta. Me puse manos a la obra y me saque el carnet A justo antes que cambiaran la legislación, ¡por suerte!Una semana antes del último examen logre dar con ella, una Honda CBR 600RR del 2003 amarilla, como la que siempre había soñado. Era una ganga, pero estaba en un estado más bien penoso, los chollos no existen. Eran tantas las ganas que tenía de montarla que no podía aguantar al examen. Por suerte mi mecánico amigo, se tomo su tiempo para limitarla, hacerle el mantenimiento correspondiente y tenerla lista para estrenarla junto a mi flamante y nuevo carnet.

Para poneros en situación, anteriormente solo había conducido el Scooter 125 de mi novia y la CBF 250 de la autoescuela. Jamás me había subido a una RR, pero no tenía miedo a su postura ni a su incomodidad ni a su peso, solo a su potencia y velocidad punta. Aquel día soleado, llegue carnet en mano junto con mi casco nuevo y mis guantes al taller. Mi sonrisa permitía ver cada diente de mi boca. Ella estaba aparcada fuera, esperándome, aún recuerdo cuando me senté encima de mi CBR e intente girar la dirección, no tenía ni idea que llevaba un bloqueo, el mecánico se divirtió un buen rato a mi costa.Pero bueno, ahí estaba yo, con mi nueva desconocida. Duró la situación hasta que la arranqué, ahí me saludo con su bramido y dejo de ser una desconocida para mí. Que sonido, que sensación, mi alegría era tal que no me importaba nada, solo quería salir con ella a pasear por cualquier sitio, ciudad, carretera, parking, calle peatonal. Lo importante era hacerlo encima de ella. Una cosa tenía bien clara, tenía que hacerme con una equipación y subirme una mañana al pirineo a sentir el fresco.

Miguel soponcio virtual

Días más tarde un conocido me presentó a un moto club de Zaragoza, donde residía por aquel entonces. Allí conocí a mis primeros compañeros de ruta, integrantes todos del Moto club Cierzo quienes me recibieron con los brazos abiertos y muchísima paciencia. Guardo buenos recuerdos de ellos aunque solo les veía cuando parábamos a tomar un café, eran muy rápidos. Tras un corto verano vi que ya era hora de poner guapa a mi chica, al parecer sus anteriores dueños no le habían dado el cariño que yo tenía guardado para ella. Le hacia falta un lavado de cara completo, carenado, frenos, estriberas, puños, contrapesos y una infinidad de grapas plásticas era lo que necesitaba. Ese mismo invierno me puse manos a la obra. Tenía clara una cosa, no me iba a convertir en un motero hecho y derecho de un día para otro. Sabía que tenía que conocer a mi nueva compañera de arriba abajo, incluso sin ropa.

KDD Cuenca 2010 Miguel

No estoy seguro del dinero que invertí en ella, cuando lo recuerdo siempre pienso que me podría haber comprado una moto nueva con todo ese dinero. Pero cuando vienen a mi memoria todas esas horas de trabajo sobre la moto, esos pensamientos se desvanecen. Fue el trabajo mas duro y complicado que he hecho en mi vida, pero sin duda fue también el más gratificante. A pesar de sus 8 años, hoy mi CBR parece nueva, su motor redondo como el primer día nunca me ha dejado tirado y siempre ha arrancado a la primera. Me hubiese gustado mucho empezar en este mundo desde abajo, pero no me fue posible. Aún así, no me arrepiento de lo que he hecho y que muchos consideran una temeridad, entrar de lleno en el mundo de las dos ruedas montando una RR.

Miguel en box

A todo aquel que tenga un sueño como el mío solo le puedo decir que lo lleve a cabo, muchos le dirán que es una locura pero lo único que debe hacer es tener bien claro que lleva entre sus piernas y los peligros que tiene. Es la única forma de ser un conductor responsable y esto es lo único que le mantendrá vivo y cerca de las personas que le quieren. Este es el relato de mi corta trayectoria con las motos, es una historia que se va nutriendo día a día cada vez que bajo al parking, me monto en mi rubia y doy gas.

Gracias por la oportunidad que dais, espero os haya gustado mi relato.

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