Se reían de él por gastarse 500 euros en un accesorio diminuto. Ahora le ha salvado la vida cuando nadie le encontraba tras un accidente de moto

La detección de accidentes y el aviso con geolocalización vuelven a poner sobre la mesa que la tecnología también puede marcar la diferencia

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John Fernández

Hay historias que no hablan de tecnología. Hablan de tiempo. De minutos. De llegar antes de que sea demasiado tarde. Y esta empieza como tantas otras: un motorista circulando de noche, una maniobra para esquivar algo en la carretera y una caída brutal en un punto donde nadie lo ve.

Ocurrió en Arizona. Dustin Hayes se salió de la vía sobre las nueve de la noche y quedó tendido fuera de la carretera, oculto tras una valla. Más de veinte huesos rotos, cuello y columna afectados, conmoción cerebral y una hemorragia. Lleva desde entonces en coma inducido. Y, aun así, está vivo por un motivo muy concreto: el intercomunicador que llevaba en el casco.

Cuando nadie te ve, el tiempo juega en tu contra

El sistema de detección de accidentes de su Cardo envió automáticamente una alerta marcada como "urgente" al móvil de su mujer, con la localización exacta del impacto. No hubo testigos. No hubo llamadas de otros conductores. Solo un aviso automático y una coordenada en el mapa. Ella llegó al lugar, no vio nada desde el coche, bajó con una linterna y lo encontró. Treinta minutos llevaba ya en el suelo. Diez más tarde llegó la policía. Probablemente, de no ser por ese aviso, no lo habrían encontrado hasta la mañana siguiente.

Aquí es donde conviene parar un segundo y dejar de hablar de gadgets. Porque no estamos ante un intercomunicador que suena mejor o peor, que conecta a más motoristas o que tenga mejores altavoces. Estamos hablando de un sistema que detecta una deceleración violenta, interpreta que hay un accidente, comprueba si hay movimiento y, si no lo hay, avisa. Y avisa con ubicación exacta.

Eso es exactamente lo que hace el Cardo Packtalk Pro. Y es algo que ya probamos a fondo hace tiempo, cuando parecía casi un extra curioso dentro de un intercomunicador de gama alta. Hoy, con una historia real delante, suena mucho menos accesorio y mucho más imprescindible.

La clave está en los sensores IMU integrados y en su conexión constante con el móvil a través de la app. Si hay caída y no hay respuesta del usuario, el sistema envía la alerta al contacto de emergencia configurado, junto con la geolocalización. No hace falta cobertura móvil en ese punto para que alguien pase por allí. Hace falta que alguien sepa dónde estás.

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En moto, el mayor enemigo tras un accidente grave no siempre es el golpe. Es el tiempo. El frío. La falta de auxilio. Estar a diez metros de la carretera pero completamente invisible. Y eso es justo lo que resuelve este tipo de tecnología.

Durante años hemos hablado de airbags, de cascos más resistentes, de chaquetas con protecciones mejores. Todo suma. Pero este caso pone sobre la mesa otra idea incómoda: no basta con protegerte en el impacto, también hay que garantizar que alguien vaya a encontrarte. Y mejor no concretar, pero en España, en el último año, se han dado un par de casos así en los que no encontraban a las víctimas durante días.

Por eso este no es un artículo sobre Cardo como marca ni sobre un modelo concreto. Es un aviso para motoristas. Igual que hoy nadie discute llevar un buen casco, empieza a ser difícil justificar no llevar algún sistema capaz de pedir ayuda cuando tú no puedes hacerlo.

Porque la diferencia entre una anécdota y una tragedia, a veces, son solo unas coordenadas enviadas a tiempo.

Imágenes | Cardo, Motorpasión Moto

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