China ha creado una moto deportiva tan rápida que ha roto un antiguo pacto de caballeros entre marcas y apunta a MotoGP

Lo más llamativo no es la cifra, sino que la moto que la ha conseguido es prácticamente la misma que llegará a los concesionarios

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John Fernández

Desde siempre hablar de motos chinas de altas prestaciones era poco menos que una contradicción: fabricaban scooters, motos urbanas o modelos sencillos destinados a conquistar mercados emergentes. Las superbikes de verdad eran territorio reservado para japoneses, italianos y, más recientemente, alemanes.

Hasta ahora... Y probablemente no haya una imagen más simbólica que la de una CFMOTO cruzando la barrera de los 300 km/h sin despeinarse.

De fabricar motos accesibles a jugar en la liga de las superbikes

Porque eso es exactamente lo que acaba de ocurrir. La marca china ha certificado una velocidad máxima de 315,82 km/h con la V4 SR-RR, la deportiva con la que pretende asaltar un territorio donde hasta ahora solo convivían nombres como Ducati, BMW, Aprilia o Kawasaki.

Y lo más inquietante para sus rivales es que no hablamos de un prototipo futurista construido únicamente para batir un récord; hablamos de una moto que está llamando a la puerta de los concesionarios.

CFMOTO lleva años creciendo a una velocidad difícil de ignorar: primero fue su alianza industrial con KTM, después llegaron sus éxitos comerciales fuera de China y su desembarco cada vez más ambicioso en competición.

Sin embargo, esto es otra cosa, porque desarrollar una superbike de un litro capaz de superar holgadamente los 300 km/h ya no consiste en fabricar una moto rápida. Significa demostrar que eres capaz de competir tecnológicamente con la élite.

Cfmoto 2

Las pruebas se llevaron a cabo en el Centro de Pruebas de Automoción del CCCC, en Shangrao, utilizando una unidad de preproducción de la futura V4 SR-RR. Es decir, una moto muy próxima a la que acabará llegando al mercado. Dos pilotos experimentados, Du Bang y Huang Shizhao, fueron los encargados de exprimirla en la larga recta de las instalaciones chinas hasta alcanzar una velocidad máxima real medida por GPS de 315,82 km/h.

La receta: más de 210 CV y soluciones heredadas de MotoGP.  Debajo del carenado hay un motor V4 a 90 grados de 997 centímetros cúbicos que gira hasta las 15.000 rpm y desarrolla más de 210 CV de potencia, números que hace apenas unos años parecían reservados para motos exclusivas fabricadas en Bolonia o Noale.

Sin embargo, la potencia solo explica una parte de la historia, pues la otra está en el peso: CFMOTO declara alrededor de 180 kilos en seco para esta V4, una cifra que la sitúa directamente frente a frente con las superbikes más sofisticadas del mercado actual. O, traducido: mucha potencia y muy pocos kilos que mover.

Y ahí aparecen ingredientes que hasta hace poco parecían imposibles en una moto china como un cigüeñal contrarrotante inspirado en MotoGP, diseñado para reducir inercias y ayudar a que la moto cambie de dirección con mayor rapidez mientras mantiene bajo control las tendencias a levantar la rueda delantera durante las aceleraciones más violentas o unos alerones activos capaces de modificar su posición dependiendo de la velocidad para generar apoyo aerodinámico cuando realmente hace falta.

El verdadero aviso no son los 315 km/h... Porque después llega la electrónica: plataforma inercial de seis ejes, ABS en curva, control de tracción sensible a la inclinación, quickshifter bidireccional y ayudas propias de una moto nacida para rodar al límite.

Sin embargo, lo realmente significativo es que una marca que hace no tanto era asociada a motos asequibles esté desarrollando una superbike con tecnología comparable a la de fabricantes que llevan décadas dominando esta categoría.

Y no parece una aventura puntual ya que CFMOTO ya ha dejado claro que su objetivo pasa por competir en el Mundial de Superbikes con una moto desarrollada íntegramente por ellos. La hoja de ruta apunta a 2028, aunque no se descarta que los primeros pasos lleguen incluso antes.

Imágenes | CFMOTO

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