Seguro que alguna vez has comprado unos guantes algo ‘racing’ para moto, y te has dado cuenta de que llevan una pequeña costura entre el dedo meñique y el anular, siendo imposible separarlos. ¿Es casualidad, estética? Ninguna de las dos, sino que tiene efecto práctico.
De hecho, detrás de esa unión hay años de desarrollo en competición y una solución pensada para evitar una de las lesiones más habituales (y también más graves) que puede sufrir un motorista durante una caída.
El problema no es el golpe; es cuando la mano empieza a deslizar
Uno puede pensar, en cierto modo, acertadamente, que un dedo se rompe al impactar contra el suelo. Sin embargo, los fabricantes de equipamiento y seguridad en moto llevan años, muchos años, estudiando otro enemigo mucho peor, y difícil de controlar: la torsión.
En una caída, especialmente en un arrastrón tras perder la adherencia de la rueda en la moto, el piloto lo que hace es poner, instintivamente, las manos sobre el suelo; es un acto reflejo para apoyar. En ese momento, el meñique, como queda situado en el extremo inferior y suele ser el primer dedo en tocar suelo, es el que más sufre.
Mientras, en todo ese proceso, el cuerpo continúa deslizándose a gran velocidad, y el cuero del guante puede generar suficiente fricción para que ese dedo tienda a girar violentamente hacia fuera.
Es en ese movimiento, en el que el meñique sigue siendo el primero en apoyar, el que puede provocar luxaciones, fracturas, roturas de ligamentos o incluso lesiones mucho peores.
Así que hay una solución: la de hoy. En lugar de dejar que el meñique soporte toda esa carga por sí mismo, los fabricantes decidieron unirlo parcialmente al anular mediante una pequeña costura que los mantiene unidos, de tal manera que, con el guante puesto, son inseparables.
Pero, ¿por qué el anular? Pues porque ambos dedos comparten musculatura y tendones. Y además, es algo que puedes comprobar fácilmente mientras lees este artículo: intenta mover el anular sin que el meñique lo acompañe. Resultado: anatómicamente difícil.
Así que aprovechando precisamente esa característica anatómica, el sistema reparte las fuerzas entre ambos dedos y limita la torsión independiente del meñique, reduciendo notablemente el riesgo de lesión. Viene a ser algo muy parecido al principio al que utilizan los traumatólogos cuando inmovilizan un dedo lesionado sujetándolo al dedo sano… pero en una caída en moto.
La idea corrió a cargo de Alpinestars a finales de los ’90 y principios de los 2000. La marca italiana de equipamiento registro, incluso, una patente sobre este sistema de protección que con el tiempo, se ha ido adaptando al resto de fabricantes.
Es tan peculiar que hasta Dainese desarrolló su propio sistema para limitar la torsión lateral del meñique, mientras que firmas como FIVE, REV'IT!, Held, RST o Acerbis también incorporan distintas versiones en muchos de sus guantes deportivos y sport-touring.
Así que la próxima vez que te compres un guante, ya sabes el motivo por el que ambos dedos quedan unidos por una pequeña banda semi flexible, y por qué merece más que nunca comprar un guante con esa protección.
Imágenes | Rev'It, Motorpasión Moto
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