MotoGP se prepara para uno de esos giros que, sobre el papel, suenan a paso atrás. En 2027 (un añito, solo) desaparecen las actuales 1000 cc y llega una nueva generación de motos de 850 cc, aunque la comparación histórica es inevitable— acompañada de un recorte profundo en aerodinámica y el adiós definitivo a los dispositivos de altura.
El resultado, según quienes ya han puesto números encima de la mesa, es claro: van a ser más lentas. Bastante más.
MotoGP en 2027: menos aero, menos cilindrada y hasta 2,5 segundos por vuelta
La cifra la pone Loris Capirossi, actual responsable de seguridad de MotoGP y alguien que ya vivió desde dentro el último gran terremoto reglamentario. Según explica, las simulaciones iniciales apuntan a una pérdida de entre 1,5 y 2,5 segundos por vuelta respecto a las motos actuales. Un mundo, teniendo en cuenta que hoy los récords caen casi por inercia cada fin de semana.
"Las motos serán hasta 2,5 segundos más lentas", asegura Capirossi. Y la comparación no es casual. "Será como en 2007, cuando se introdujeron las motos de 800 cc para sustituir a las 990. Al principio es normal que sean más lentas".
La clave no está solo en la cilindrada. El cambio de 1000 a 850 cc resta potencia, sí, pero el golpe grande llega por otro lado. Sin apéndices aerodinámicos, sin alerones cada vez más sofisticados y sin dispositivos que bajan la moto en aceleración, el comportamiento cambia por completo. Menos carga, menos tracción artificial y más dependencia del piloto y del chasis.
"El principal motivo es la ausencia de spoilers y alerones, además del motor de 850 cc", explica Capirossi, apoyándose en los datos recogidos por los ingenieros de los fabricantes durante las primeras simulaciones. No es una opinión lanzada al aire, es lo que dicen los números.
La historia, insiste, tiende a repetirse: "En mi opinión, la historia se repetirá. Al principio todo será más lento. Las normas se han adaptado precisamente por esta razón, pero con las siguientes fases de desarrollo volverán a ir más rápido". Traducido: 2027 será un año de reset, pero nadie en el paddock duda de que la escalada volverá a empezar.
El contexto también importa. Las MotoGP actuales son, sin discusión, las motos de carreras más rápidas jamás construidas. Demasiado rápidas para algunos circuitos, demasiado exigentes para el margen de error y, sobre todo, cada vez más dependientes de la aerodinámica. Dorna quiere cortar esa deriva antes de que el espectáculo y la seguridad entren en conflicto directo.
Mientras tanto, los fabricantes ya se están moviendo. KTM y Honda han confirmado que este invierno han probado prototipos con motores de 850 cc. No son todavía motos completas, pero sí bancos de pruebas reales para entender qué viene. Los demás seguirán el mismo camino en los próximos meses, antes de que las primeras MotoGP de 2027 rueden de forma oficial.
Así que sí: MotoGP va a ser más lenta. Como en 2007. La diferencia es que ahora nadie se engaña pensando que ese retroceso vaya a durar demasiado. Y que seguramente sean más seguras, al ser más lentas. Eso implicará menos salidas de pista en circuitos en los que ya van al límite, y accidentes como el de Pol Espargaró lo demuestran.
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