En Brasil se les ha ocurrido el invento del siglo: carreteras hechas de caña de azúcar. Parece una locura, pero lo está petando por fácil y barato

La ceniza del bagazo de caña podría convertirse en la clave para carreteras más resistentes y sostenibles

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John Fernández

Parece una idea sacada de internet, o de algún meme, pero no. De hecho, es tan real que Brasil ya está probando asfaltos fabricados parcialmente con residuos de caña de azúcar para crear carreteras más duraderas, resistentes y sostenibles. Aquí el estudio.

No es ningún invento extraño; la clave de todo esta se encuentra en la la llamada 'ceniza de bagazo', que es un residuo que queda tras quemar la fibra de la caña para generar así energía en las fábricas azucareras. Unos investigadores de la Universidad Estadual de Maringá creen que podría convertirse en un ingrediente revolucionario para el asfalto.

La idea nació en uno de los países con más caña de azúcar del mundo

Hay ideas que no salen nunca del laboratorio, o de su fase de investigación. Para demostrar que esto no es más que palabrería, esta investigación si ha salido a la vida real. De hecho, la tecnología ya se está probando en un tramo real de la carretera BR-158, en el estado brasileño de Paraná.

¿En qué consiste la idea? Pues en sustituir parte de los rellenos minerales tradicionales que se utiliza en el asfalto por esta ceniza vegetal de la que hablábamos en el segundo párrafo, la 'ceniza de bagazo'.

Brasil produce cantidades gigantescas, industriales, de caña de azúcar cada año. No es que el país sea solo uno de los mayores exportadores mundiales de azúcar, sino también un referente en bioetanol y aprovechamiento energético.

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Así que, cuando la caña se procesa, queda una fibra, el bagazo, que de hecho, suele quemarse para generar electricidad en las propias fábricas. El problema llega después: la combustión genera enormes cantidades de ceniza que, en muchos casos, terminan almacenadas o desechadas.

Entonces surigeron las preguntas que se hacían los investigadores de la universidad: ¿y si ese residuo se reutilizara para hacer asfalto? Tiene su lógica, en el sentido de que el asfalto moderno no es solo alquitrán; está compuesto por áridos, betunes y diferentes materiales minerales que ayudan a darle resistencia, elasticidad y estabilidad. El bagazo podría (y puede) sustituir a los minerales.

No solo funciona, sino que en algunos apartados hasta mejora el resultado

Lejos de ser algo barato pero ineficiente, las primeras pruebas, según los investigadores, y en comparación con el asfalto tradicional, han sacado tres conclusiones: que es más estable, más resistente a la deformación y con mayor útil. Además de, claro, más barato.

En un lenguaje más terrenral y práctico, esto supone que aguanta mejor el calor, el peso de los vehículos, así como el desgaste provocado por el tráfico intenso. Eso es especial y evidentemente más interesante para los motoristas y conductores en general: baches, grietas y asfalto deformados son uno de los problemas de seguridad más grandes (sin salir de España, bien lo sabemos).

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En ese mismo tramo en el que ya se está probando, hay una monitorización constante para comprobar aspectos como el desgaste; aparición de grietas; resistencia al tráfico pesado; comportamiento con lluvia/calor y necesidades de mantenimiento. Y aunque no hay suficientes años de estudio acumulado, los primeros datos son suficientemente positivos como para que la investigación siga creciendo.

El otro gran atractivo del proyecto pasa por la sostenibilidad, pues la construcción de carreteras consume enormes cantidades de piedra, arena y materiales minerales. Así que, reutilizando residuos agrícolas, se podría reducir parte de esa extracción, que es más económica al mismo tiempo.

Imágenes | Pexels, Gobierno Brasil

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