Durante años, Honda ha sido uno de los gigantes que lideraban (y lideran) la transición hacia el coche eléctrico.
Pero mientras el sector del automóvil afronta inversiones multimillonarias, fábricas reconvertidas y proyectos cancelados, hay una división de la marca japonesa que sigue funcionando como un reloj: las motos. Las motos siempre salvan a Honda.
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Ahora mismo, parece que el negocio de las motos se está convirtiendo en uno de los principales salvavidas financieros de Honda, según reporta Rideapart.
En contexto. ¿Qué es lo que está pasando? Pues que, según los informes financieros recientes, la compañía nipona está afrontando fuertes pérdidas ligadas a su estrategia de electrificación. El desarrollo de estos coches, ligado a plataformas específicas, inversiones industriales y otros costes asociados a proveedores han supuesto un golpe económico para el fabricante.
El lado contrario, las motos de gasolina: son las que, literalmente, están generando beneficios a escala gigantesca. De ahí lo de que las motos salvan a Honda.
Es cierto que en Europa o Estados Unidos, tendemos a pensar en Honda como una marca con motos grandes, deportivas, trails o scooters tipo SUV. Sin embargo, la realidad global es muchísimo más grande, y distante de la realidad que vivimos aquí.
En países como India, Indonesia, Vietnam o Thailand, Honda mueve cifras descomunales de motos pequeñas y scooters de baja cilindrada. Y Honda domina ese mercado desde hace muchísimos años.
Claro, la diferencia está en los costes: mientras desarrollar un coche eléctrico exige inversiones multimillonarias (baterías, software, plataformas, ayudas, adaptación de las cadenas de suministro y un largo etcétera), una moto pequeña, o una moto, sin más, es muchísimo más barata de desarrollar, fabricar y sacar beneficio.
Honda tiene esa fórmula perfeccionada, así que mientras gran parte de la industria del automóvil sigue buscando cómo hacer rentables muchos de sus eléctricos, Honda continúa vendiendo millones de scooters y motos de combustión que la gente compra porque realmente las necesita.
La división de Honda de motos nunca fue una división secundaria. De hecho, cada vez más analistas ven el negocio de las dos ruedas como una auténtica red de seguridad para la compañía japonesa. El imperio motociclista que tienen los nipones abarca casi todos los segmentos, además.
Luego está la cuestión de la ironía (evidente, además) en todo el tema: mientras la industria presume de electrificación, conducción autónoma y movilidad del futuro, una parte importante de la estabilidad financiera de Honda sigue dependiendo de millones de motos de gasolina extremadamente simples. Y lo más probable es que, con estos números en la mano, todavía refuerce más su apuesta por las motos.
Imágenes | Honda
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