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Comparativa A2: Gladius, ER-6N, MT-07, Duke 390 (conducción I)

Comparativa A2: Gladius, ER-6N, MT-07, Duke 390 (conducción I)
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El día comenzaba como cualquier otro. A eso de las 5:50 sonaba la primera alarma, medio inconsciente conseguía retrasarla un par de veces hasta pasar las seis de la mañana. Momento en el que, como por arte de magia, el cuerpo, por la razón que sea, pide levantarse y das los primeros pasos dubitativamente, por intuición. La noche anterior, con los mismos nervios previos a una excursión, me había metido en la cama sabedor de que al día siguiente esperaban cuatro máquinas. Para más interés personal, dos de ellas han estado en el punto de mira desde el mismo día que salieron a la venta.

Durante el desayuno frente al ordenador, recordé qué día era y procedí a estrujarme la cabeza para dar con la mejor manera de llevar la equitación hasta la oficina de 1000PS sin parecer un romano viajando en el tiempo. Con sólo 20 minutos para las siete de la mañana, salía de casa con mono, botas, casco y demás indumentaria a cuestas. Poco más tarde ya estaba subido al regional que, como siempre, me lleva desde Viena hasta una pequeña ciudad al sur de la capital, Wiener Neustadt. Uno se pregunta porqué montar allí la oficina de un sitio sobre motociclismo hasta el momento en el que llega a la estación de tren y lo primero que se encuentra es un monumental macizo llamado Schneeberg presidiendo el horizonte por encima de todo edificio. En efecto, estamos en la primera parada de las hermosas y románticas carreteras de los Alpes.

Ya en esta zona del este, el pico más alto ronda los 2.000 metros. La altitud, sin embargo, no es lo más relevante y son las innumerables carreteras que circulan entre valles las que crean el mejor habitat para la moto. Este punto es una de los aspecto que más he envidiado en ciertas zonas de Alemania pero especialmente aquí en Austria. Yo, que he nacido en La Mancha, donde tienes que hacer unos 100km aproximadamente para encontrar una zona de curvas, habría disfrutado como un enano de este pequeño paraíso alpino. Imaginad vivir en una casa a las afueras de cualquier ciudad, imaginad ver la montaña desde vuestra propia ventana, imaginad ser joven y poder pasar todas las tardes por vuestro "circuito privado": sin preocupaciones, sin pensar donde repostar, sólo centrado en disfrutar. En fin.

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Pasadas las 8 de la mañana llego a Wiener Neustadt. Pese a ser muy temprano, la temperatura roza ya los 17 grados y la predicción del tiempo promete un día soleado. De hecho, es quizás el primer día realmente veraniego. Lo noto porque, mono al hombro, uno empiece a sentir ciertos calores. Un macho ibérico como yo, por supuesto, va en vaqueros y manga larga mientras el resto de los habitantes se han calzado las sandalias y se esfuerzan por fingir que su jardín es Mallorca.

En la oficina esperan las cuatro máquinas, cedidas por marcas o concesionarios. Por suerte, durante los días previos ya tuvimos oportunidad de utilizarlas a diario y adaptarnos a sus pequeñas peculiaridades. Una vez preparados micrófonos, cámaras y demás, nos ponemos en marcha para desplazarnos hasta uno de los puntos favoritos del equipo. Serán sólo unos kilómetros hasta la zona, pero una vez allí tendremos libertad absoluta para rodar y rodar durante todo el día, hasta que se ponga el sol.

Nos dirigimos a un pequeño valle sin apenas tráfico, a una carretera deshabitada y dejada sólo para el uso de unos cuantos hooligans locales del motor. En los laterales, praderas verdes y bosques interminables. La frontera entre lo negro y lo verde está delimitada por una fina línea de adoquines. Cada pocos kilómetros, uno puede apartarse a zonas de unos pocos metros cuadrados en las que descansar, tumbarse y estirarlas piernas. Es en uno de estos sitios donde montamos el “cuartel general”.

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Conducción en ciudad

Pero antes… el camino hasta aquí no ha sido en vano. Mis compañeros, Armin, Sascha y Michael, se han subido a la 390, la MT-07 y la Gladius respectivamente. Me ha tocado la ER-6N y antes de salir a carretera rodamos varios minutos por las calles de Wiener Neustadt y localidades colindantes. Por las estrechas calles del casco antiguo uno debe andar con cuidado, no es que llevemos un mastodonte precisamente, pero enseguida vemos dos motos destacando sobre el resto. En efecto, la Yamaha y la KTM hacen que estas callejuelas parezcan el Gran Premio de la Bañeza.

La historia cambia levemente en cuanto salimos a la zona moderna de la ciudad. Avenidas y circunvalaciones como las de cualquier población medianamente grande son ahora la norma. Aquí se igualan las fuerzas, aunque a la hora de filtrarse entre los turismos el dúo MT/Duke sigue teniendo cierta ventaja. No me refiero a que fueran más rápidas, sino que convertían la tarea de salir del mundo urbano en un juego excitante. En cuanto la zona se despejaba, podíamos hacer uso de la caballería y darles caza sin problemas (especialmente a la KTM). Algo, por otra parte, improbable una vez limitadas para el A2.

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La tremenda agilidad de la Duke 390 la convierte en una solución perfecta y divertidísima para la selva urbana. Uno se siente dueño y señor de la calle con la posibilidad de poder colarse por cualquier rincón en el que podamos clavar nuestra mirada. La sensación es muy parecida en la Yamaha MT-07, aunque el tamaño y el peso total se hace notar (algo fácil de olvidar al abrir gas). La Suzuki Gladius y la Kawasaki ER-6N se comportan muy decentemente en este escenario y el piloto novato podrá disfrutar de las ventajas de la dos ruedas para evitar atascos, pero mucho me temo que no son rival para las recién llegadas.

Conducción en autopista

En apenas unos minutos hemos dejado atrás el tráfico matutino y ponemos rumbo a nuestra base. Para ello vamos a tomar un breve tramo de autopista en el que confirmar lo que cuenta la teoría. La situación da un giro de 180 grados. A bordo de la ER-6N, la autopista no es ningún problema: el motor responde en prácticamente cualquier punto del cuenta revoluciones y la diminuta pantalla del frontal protege lo suficiente para conducir con la máxima comodidad.

En la Gladius no tenemos ninguna pantalla auxiliar, pero la postura de conducción ayuda mucho. Es mucho más hundida en la moto, más encajado detrás del depósito y no encima de él. En la Yamaha y en la KTM sufrimos en autopista lo que pronto significará una gran alegría. Nos sentamos a nivel del manillar, encarando la carretera con el torso y, a partir de ciertas velocidades uno empieza a cansarse de las sacudidas del viento. Quizás os estéis preguntando si el motor de 375cc de la Duke es suficiente para mantener una buena velocidad de crucero: sí, es suficiente. Circular a 130km/h no es ningún problema y mantiene el motor activo por si necesitamos ese extra para un adelantamiento.

El motor de 375cc de la Duke es suficiente para mantener una buena velocidad de crucero.

Conducción en carretera

En la carretera tradicional es donde pasarán mayor parte del tiempo estas motos. Y es, en mi humilde opinión, el escenario más importante a tener en cuenta a la hora de comprarse una moto. Porque sí, una moto puede ser bonita y cómoda, pero no hay absolutamente nada mejor que pasárselo bien al manillar. Creo, además, que si una persona dedica tiempo y dinero para sacarse el permiso A2 es porque quiere avanzar en el mundo de las motos y, ese, es uno de los primeros pasos. Y la moto y el motociclismo se basan en la diversión, todo lo demás son extras y detalles con el objetivo de cubrir ciertas necesidades.

Volvamos donde lo dejamos antes. Estamos en mitad de la nada. Una carretera utilizada a menudo por esos locos del motor que buscan un lugar apartado en el que dar rienda suelta a sus sentidos. Mientras preparamos el equipo, hemos visto pasar un Mazda MX5 haciendo chirriar las ruedas y un jovencísimo piloto a bordo de una supermotard de la marca austríaca. Es mi primera vez por la zona y las primeras muestras del tipo de conductor y vehículo que encuentro son muy, muy atractivas.

Me encuentro una vez más a lomos de la ER-6N listo para mis primeros kilómetros. Agradezco enormemente dejar de lado las rectas interminables y encaro el primer ángulo con decisión. Al pasar me encuentro con tramo de curvas muy revirados y sutilmente peraltados que gritan tirar la moto al interior haciendo palanca con el manillar. Aquí es donde llega el punto en el que la Kawasaki pasa sin pena ni gloria.

Continuará

Fotos vía | 1000PS.de
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