Cuando compramos una trail creemos que nos vamos a pasar el día en el campo. Los datos demuestran que en realidad casi no salen de la carretera

Las trail llevan años siendo las motos más deseadas del mercado, aunque la mayoría apenas abandona la carretera

Portada Mop 1784802066385
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
john-fernandez

John Fernández

Quien se compraba una BMW GS, una Honda Africa Twin o una Yamaha Super Ténéré lo hacía porque quería viajar lejos, tragarse kilómetros de tierra y volver con la moto llena de polvo.

Hoy la cosa ha cambiado bastante, y no hace falta más que salir un domingo para encontrarse un buen puñado de trails enlazando curvas por carreteras de montaña... Y a qué ritmo, con neumáticos prácticamente nuevos y sin una sola marca de barro. Y, a pesar de ello, nadie puede decir que se hayan equivocado de moto.

La comodidad, amigo, la comodidad

Seamos francos: esa aparente contradicción explica mejor que cualquier estadística por qué este segmento lleva años creciendo mientras otros pierden terreno. Las trail ya no son únicamente motos para salir del asfalto, sino que se han convertido, probablemente, en la respuesta más lógica para quien busca una única moto capaz de hacerlo casi todo.

Hay algo que cambia en cuanto te subes a una trail moderna y haces los primeros kilómetros, y no hablamos de potencia ni electrónica, sino que es una sensación mucho más simple: la comodidad. Vas sentado alto, como un rey, ves por encima de muchos coches, el manillar cae donde tiene que caer y las muñecas dejan de soportar buena parte del peso del cuerpo.

Aunque todos estos parecen detalles menores, dejas pasar un par de horas y te das cuenta del motivo por el que triunfan: sigues yendo igual de cómodo que cuando saliste de casa, no te has cansado, y has disfrutado igual o más porque, precisamente, no te has cansado.

Eso, que sobre el papel suena poco emocionante, termina siendo uno de los motivos por los que tantos motoristas cambian de segmento. Se acabaron lejanos tiempos en los que la mayoría buscaban hacer un Dakar o salir en una RR para terminar con dolor de riñones... Lo que quiere la gente ahora es disfrutar de una ruta de 400 kilómetros sin acabar molido. Y lo quieren porque las marcas han sabido dárselo.

Las carreteras reales tampoco son perfectas

Muchas veces hablamos de las motos pensando en carreteras ideales, con un asfalto impecable y curvas dibujadas con tiralíneas. Luego sales cualquier fin de semana y la realidad es otra: asfaltos parcheados, baches que aparecen donde menos los esperas, juntas de dilatación, badenes, alcantarillas... incluso carreteras que hace años eran una maravilla y hoy necesitan una buena capa de asfalto.

Trail2

En ese escenario una trail empieza a tener todo el sentido del mundo, y tus riñones y tu espalda se van dando cuenta: suspensiones de mayor recorrido absorben mejor las irregularidades, la postura permite reaccionar con más naturalidad y la sensación de control termina siendo superior a la de motos mucho más deportivas.

El mercado también ha cambiado sin que casi nos diéramos cuenta

Hay otro detalle que ayuda a entender este fenómeno, y es que si uno mira las trail actuales y las compara con las de hace quince o veinte años, descubre que los propios fabricantes han ido adaptándolas al uso que realmente hacen sus clientes.

Las grandes ruedas de 21 pulgadas siguen existiendo, claro, pero muchas de las adventure más vendidas ya apuestan por llantas delanteras de 19 pulgadas, neumáticos claramente orientados al asfalto y configuraciones de suspensión pensadas para viajar rápido por carretera antes que para superar una trialera. Ahí está la Honda Africa Twin para ejemplo.

Incluso la electrónica ha seguido ese camino, con modos de conducción, suspensiones semiactivas y asistentes que mejoran mucho más la experiencia sobre asfalto que fuera de él.

Trail4

En general, es como si las marcas hubieran asumido algo que los usuarios llevaban años demostrando con sus compras.

Pero sería un error pensar que todo se resume a ergonomía o comodidad. Las motos nunca se compran únicamente con la cabeza. Siempre hay una parte emocional que pesa muchísimo más de lo que reconocemos.

Una trail transmite una idea muy concreta: la de poder salir sin mirar el mapa demasiado, desviarte si aparece un camino que llama la atención o cargar unas maletas y desaparecer un fin de semana sin preocuparte demasiado por lo que venga después, y da igual que ese momento llegue o no. Lo importante es que la moto te hace sentir que podría ocurrir.

Al final sucede algo parecido a quien compra una deportiva de 200 CV sabiendo que jamás rodará en MotoGP. No adquiere solo una cifra de potencia, sino que compra una experiencia, una ilusión, una manera de imaginarse encima de la moto.

Con las trail ocurre exactamente lo mismo. El cambio ha llegado en el concepto, en la forma de disfrute y en lo que las marcas nos han ido dando... Y a lo que nos hemos acomodado en consecuencia.

Imágenes | Harley-Davidson, Motorpasión Moto

En Motorpasión Moto | Confirmado. Honda ha fichado a la perla colombiana de MotoGP. Ahora tiene que elegir entre él o Diogo Moreira

Inicio