Ni acero, ni fibra de carbono: unos científicos han creado un material que podría revolucionar los chasis de motos

Una nueva aleación desarrollada en Australia promete combinar una resistencia inédita con la flexibilidad que necesitan las motos de altas prestaciones

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John Fernández

Los ingenieros llevan décadas persiguiendo exactamente lo mismo: fabricar motos más ligeras sin que eso suponga renunciar a la resistencia. Parece sencillo sobre el papel, pero en realidad nunca lo ha sido.

Ahora, sin embargo, un grupo de investigadores australianos cree haber encontrado una forma distinta de abordar ese viejo problema.

El secreto no está solo en los metales, sino en cómo se colocan sus átomos

En el fondo, la industria lleva jugando a la misma partida desde hace más de cien años. Si recurres al acero obtienes una estructura muy resistente, sí, pero también bastante pesada. Si apuestas por el aluminio reduces muchos kilos, aunque aparecen otros inconvenientes relacionados con la fatiga o la rigidez. Siempre hay un peaje que pagar, y los fabricantes llevan décadas intentando mover ese equilibrio unos centímetros a su favor.

Precisamente ahí entra en escena el trabajo desarrollado por la Universidad de Monash. El equipo asegura haber obtenido una aleación capaz de soportar esfuerzos aproximadamente dos veces superiores a los del acero convencional y hasta tres veces mayores que muchas de las aleaciones de aluminio utilizadas hoy en la industria. Lo llamativo es que no pierde elasticidad por el camino.

La receta tampoco es la habitual. En vez de tomar un metal principal y "aliñarlo" con pequeñas cantidades de otros elementos, los investigadores mezclaron titanio, hafnio, tantalio, niobio y circonio prácticamente en la misma proporción. El resultado es una denominada aleación de alta entropía.

Pero la clave probablemente ni siquiera está ahí. Según explican los propios investigadores, el verdadero salto llega durante la fabricación. En lugar de someter el material a tratamientos térmicos extremadamente agresivos, utilizaron un proceso mucho más controlado que permite que los propios átomos vayan organizándose mientras el metal se enfría. Dicho de otra manera: la estructura interna nace con muchos menos defectos que los materiales tradicionales.

Aleacion Compressed

Y esos pequeños defectos, aunque nunca se vean, son muchas veces el origen de las grietas cuando una pieza trabaja al límite.

Llevado al mundo de las motos, significa que un componente podría soportar enormes esfuerzos sin convertirse en un bloque completamente rígido. Parece un matiz, pero cambia bastante las reglas del juego.

Porque un buen chasis no busca únicamente ser duro. De hecho, ocurre casi lo contrario.

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En MotoGP, en Superbikes e incluso en muchas deportivas de calle, el bastidor necesita flexar una pequeña cantidad para transmitir información al piloto y mantener la rueda trabajando correctamente cuando la moto va completamente inclinada. Si flexa demasiado, desaparece la precisión. Si no flexa nada, también aparecen problemas. Ese equilibrio lleva décadas obsesionando a los ingenieros.

Una aleación como esta podría permitir bastidores más ligeros sin renunciar a ese comportamiento dinámico que tanto cuesta conseguir. Y no solo hablamos del chasis. Basculantes, llantas, tijas, componentes de suspensión... prácticamente cualquier pieza sometida a grandes esfuerzos podría beneficiarse de un material así.

Eso sí, conviene no imaginar todavía la próxima deportiva fabricada con esta tecnología.

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Del laboratorio a una cadena de producción suele haber un camino largo. La mezcla incorpora materiales caros y todavía falta demostrar que puede fabricarse de forma industrial sin disparar el coste de cada pieza. La historia está llena de inventos espectaculares que nunca llegaron a producción precisamente por eso.

Aun así, el trabajo de la Universidad de Monash deja una idea bastante interesante. Quizá el futuro no pase únicamente por descubrir nuevos metales, sino por aprender a colocar mejor sus propios átomos. Y si esa forma de fabricar termina llegando a la industria, no sería extraño que dentro de unos años muchas motos sean más ligeras y resistentes sin haber cambiado apenas los materiales que conocemos.

Imágenes | Monash

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