Han pasado 80 años desde que alguien que odiaba las motos creó la Vespa. Triunfó tanto por un motivo: se podía pagar a plazos

Ocho décadas después, sigue siendo uno de los scooters más influyentes de la historia

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John Fernández

Hay inventos que nacieron para resolver un problema concreto, y que se quedan ahí por los siglos de los siglos; incluso definen personalidades, épocas y hasta formas de vivir. En su día, la Vespa nació como un invento para la Italia más pobre por culpa de la guerra.

En 2026 ese invento que no tenía las de perdurar más allá del tiempo necesario para salir de la guerra y tener un mejor transporte cumple 80 años.

De solución de emergencia en 1946 a icono global con casi 20 millones de unidades

Para entender el por qué de la Vespa, y cómo ha sobrevivido 80 años a su fortuna, hay que irse a la Italia de 1945, un país que sale de la Segunda Guerra Mundial devastado, con ciudades por reconstruir, transporte público colapsado y una población que, por primera vez en años, vuelve a ser libre... pero pobre al mismo tiempo, sin medios.

Cosas que se antojan tan fáciles como ir a trabajar, visitar a la familia o simplemente salir de tu pueblo a por cosas eran imposibles, con autobuses escasos, trenes saturados y soluciones improvisadas como camiones-autobús donde la gente se subía detrás, en el remolque. Vamos, que había ganas de vivir, pero faltaba cómo hacerlo.

Piaggio, que vio todo eso, cayó en la cuenta. Hoy en día asociamos la marca a las motos, pero entonces era una empresa que antes de la guerra se dedicaba a tres industrias, principalmente: la naval, la ferroviaria y la aeronáutica. Su dueño era Enrico, cuyo apellido da nombre a la empresa, Piaggio.

Cambió el largoplacismo por el cortoplacismo. Es decir, en vez de dedicarse a los aviones, que seguía dando dinero, pero con inversión y tiempo, decidió adaptarse a la nueva realidad con un producto que se vendiera rápido y en volumen.

Vespa 1

Uno de sus ingenieros con experiencia en aviación, Corradino D'Ascanio, fue el encargado por Enrico para crear una moto, pero no una cualquiera. Y hay un detalle magno: a este ingeniero no le gustaban las motos absolutamente nada porque las consideraba incómodas, difíciles de usar y poco prácticas. Así que, desde el rechazo a las motos, intentó diseñar una moto que eliminara esos problemas; una moto que no pareciera una moto.

Este hombre llegó en 1946 con la primera Vespa, la 98. Era rara porque no se parecía a nada conocido entonces: una carrocería que protegía al conductor; un sueño plano al que poder subirse sin mucho esfuerzo; un motor pequeño pero accesible y un diseño limpio, sin cadena ni grasas.

Además, la moto era súper sencilla de conducir, no manchaba la ropa y estaba pensada para cualquier. Claro, hace 80 años eso era simplemente revolucionario. Ni rápida, ni potente, pero lógica.

Sin embargo, y a pesar de que ahora digamos que era revolucionario, no entró por el ojo al principio. La producción era compleja y el mercado aún se estaba reorganizando, pero en cuanto el producto empezó a encajar, el crecimiento fue rápido.

¿Qué cambió? La financiación, literalmente. Por primera vez, se permitió a las familias comprar un vehículo pagando a plazos, no de golpe. La Vespa no era barata, pues equivalía a varios meses de salario, pero sí accesible por poder pagarse de poco en poco, y eso fue lo que convirtió a la Vespa en una puerta de acceso a la entrada de la movilidad personal.

La revolución de la movilidad y la motorización europeas no llegó con los coches como el Fiat 500 o 600, sino que mucho antes ya había miles de personas desplazándose en scooter.

Vespa 2

A la vez, eso creó una especie de movimiento libertario, algo difícil de medir, incluso: la moto pagada a plazos y para todo el mundo se concibió como una nueva forma de entender la libertad que 80 años después, sigue exactamente el mismo planteamiento.

Ese tirón le sirvió para aparecer en publicidad, en revistas y, sobre todo, en el cine. Películas como 'Vacaciones en Roma' la convirtieron en una imagen reconocible en todo el mundo, no solo fomentando esa faceta de movimiento, sino también de icono.

80 años después, y habiendo cambiado moderadamente, el concepto sigue siendo el mismo. Hasta ha servido para correr en el Dakar, o viajar desde Europa hasta Asia, travesías por América, rutas por el Ártico... A eso se suman miles de clubes, concentraciones y una comunidad global que sigue activa décadas después; es la culturilla de la Vespa.

Felicidades, Vespa. Que sean otros 80 más, como mínimo.

Imágenes | Piaggio

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