De toda la vida, los radares solo tenían una misión: comprobar si un coche o una moto circulaban más rápido de la cuenta; velocidad. Después llegaron las cámaras que empezaron a vigilar otras cosas. Primero el cinturón de seguridad. Más tarde el teléfono móvil. Ahora incluso existen sistemas capaces de reconocer comportamientos concretos del conductor sin necesidad de que un agente esté presente.
La siguiente frontera ya no parece ser la velocidad... es que te miden hasta cuándo adelantas mal.
El sorpassometro viene para quedarse, primero en Italia
Italia acaba de empezar a utilizar un dispositivo pensado para perseguir una de las maniobras que más accidentes provoca en carretera: los adelantamientos ilegales.
No se llama radar porque, técnicamente, no lo es. Allí lo conocen como sorpassometro, un nombre que hace referencia directa a los adelantamientos. Desde fuera recuerda muchísimo a una cámara fija convencional, hasta el punto de que la mayoría de conductores probablemente pasaría por delante sin darse cuenta de que está vigilando algo completamente distinto.
La diferencia está en el software: en lugar de calcular la velocidad del vehículo, la cámara analiza continuamente las imágenes que está grabando. Si detecta un adelantamiento donde no debería producirse, genera un aviso para que un operador revise la secuencia. Solo cuando esa persona confirma que realmente existe una infracción comienza el procedimiento sancionador.
No hablamos, además, de un sistema que vaya a aparecer en cualquier carretera.
Las autoridades italianas solo pueden instalarlo cuando justifican que ese tramo concentra un elevado número de adelantamientos prohibidos o presenta un riesgo especial para la seguridad vial. La idea no es llenar el país de estas cámaras, sino utilizarlas allí donde ese tipo de maniobras se repite con demasiada frecuencia.
Las consecuencias tampoco son menores. Un adelantamiento ilegal puede castigarse con multas desde 167 euros, aunque la cifra aumenta de forma importante cuando la maniobra se realiza en curvas o intersecciones, donde puede alcanzar los 1.300 euros. Si además ocurre durante la noche, la sanción todavía se incrementa un 33%.
¿Es una pista de lo que podría hacer la DGT?
Oficialmente no existe ningún anuncio que apunte a la llegada de un sistema parecido a España. Pero basta con mirar cómo ha evolucionado la vigilancia de la DGT durante los últimos años para entender por qué resulta inevitable hacerse esa pregunta.
Hace una década parecía impensable que una cámara pudiera detectar automáticamente si un conductor sujetaba un teléfono móvil. Hoy forma parte del día a día. También lo es comprobar si alguien circula sin cinturón o identificar determinados comportamientos mediante inteligencia artificial y análisis de imagen.
Visto ese camino, una cámara diseñada específicamente para controlar adelantamientos prohibidos ya no parece ciencia ficción. La tecnología existe, Italia ha decidido estrenarla y, si demuestra ser eficaz reduciendo accidentes en carreteras convencionales, será difícil que otros países europeos no estudien soluciones parecidas.
Porque todo apunta a que el futuro de los radares pasa por una idea muy distinta a la que conocíamos hace unos años: dejar de medir únicamente la velocidad para empezar a vigilar cómo conducimos.
Imágenes | DGT, Italia
En Motorpasión Moto | Creíamos que Suzuki ya no podía mejorar la naked más bonita del mundo. La nueva Katana quiere ser un giro de tuerca más
Ver 0 comentarios