En Japón se cae tanta gente en motos por los barrancos que a alguien se le ha ocurrido el negocio del siglo: un teleférico de rescate en un 'kei truck'

En Japón han creado un equipo especializado capaz de recuperar motos desde barrancos, bosques y zonas inaccesibles donde la asistencia tradicional no llega

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John Fernández

La orografía en Japón no es fácil. El país nipón es extraordinariamente montañoso, con aproximadamente un 73% de territorio cubierto por montañas y cadenas montañosas. Quizá, si queremos buscar algún símil, lo encontraríamos en la zona norte de España. Y para las motos, eso es muy jugoso porque supone carreteras placenteras; encantadoras; bucólicas y hasta poéticas para rodar.

Sin embargo, ¿qué suele pasar en esas carreteras? Que a veces se va al límite, y uno se cae. ¿Y qué es todavía peor que caerse? Caerse por un barranco en moto. Pues en Japón pasa tanto (exageradamente, además) que alguien ha visto un negocio en ello: crear un equipo de rescate especial para las motos que se caen por barrancos.

En Japón perder la moto por un barranco ya no es el final

Japón está lleno de caminos estrechos, los famosos rindō, pistas de montaña que combinan paisajes espectaculares con márgenes muy poco indulgentes. En ese escenario, no es raro que una salida de pista termine con la moto en un barranco, atrapada en barro o encajada entre rocas.

Es algo muy común allí dar por perdidas las motos. Claro: a ver quién es el que se mete en un barranco a sacar una moto que no sea con un helicóptero. Hasta ahora ni una grúa podía hacerlo, y por supuesto, pocos o ninguno querían arriesgarse a ello. Resultado: muchos motoristas se ven obligados a tomar la decisión más dolorosa, dejar la moto atrás.

Sin embargo, alguien ha visto el negocio en este tema para rescatar las motos siniestradas en barrancos: RESCUE-1. La clave de este equipo está en algo muy japonés: los kei trucks. Son pequeños camiones de apenas 660 cc diseñados para moverse por carreteras rurales estrechas, pero aquí han sido llevados al extremo.

Los modifican con grúas hidráulicas compactas, que montan en la cama de estos diminutos camiones, acompañadas de cabrestantes de largo alcance y sistemas de poleas profesionales. Así, se pueden meter por pequeños senderos de apenas un metro de ancho por los que camiones grandes o grúas no pueden directamente.

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También hay un factor humano importante: más allá de la maquinaria, está formado por especialistas en rescate de montaña y antiguos miembros de las Fuerzas de Autodefensa japonesas, gente acostumbrada a trabajar en condiciones extremas.

Sobre el papel suena fácil, pero claro, los casos que manejan no son precisamente rutinarios. Este equipo ha llegado a rescatar motos en pendientes de hasta 50 grados, las han sacado de pantanos de barro donde literalmente se hundían y han llegado a izarlas más de 80 metros por paredes rocosas.

Hasta tal punto han llegado este conjunto de profesionales (no podría dárseles otro nombre) que en una de sus intervenciones más extremas, llegaron a montar un sistema de teleférico improvisado para sacar una moto por encima de un deslizamiento de tierra que había bloqueado cualquier acceso. Literalmente que hicieron volar a la moto para devolverla a la carretera.

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Detrás de este magnífico proyecto está Kota Inoue, el nipón fundador de este proyecto que resume el espíritu del equipo en una frase: “Hemos escuchado a demasiados motoristas decir ‘déjala en el bosque’. Nosotros somos el último recurso, y si hay una forma de entrar, la encontraremos”.

Evidentemente, no es un servicio barato. Para un rescate relativamente sencillo y en una zona accesible cobran entre 200 y 300 euros. En cambio, si la moto está en lugares complicados, la factura sube hasta los 800 euros, que, en Japón, supone algo más de dinero que aquí.

Y aún con esas, para muchos motoristas sigue siendo una ganga por poder rescatar la moto de sus sueños.

 Imágenes | RESCUE-1

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