Otra mítica marca europea de motos entra en quiebra. Ha sido víctima de las bicis eléctricas, y de KTM

Esta marca de motos tiene mucho que ver con Yamaha, y ha entrado en quiebra por culpa de las bicis eléctricas

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John Fernández

Fantic, la marca italiana que en los últimos años parecía vivir un renacimiento, atraviesa ahora uno de los momentos más delicados de su historia, tal y como cita Motorrad.

El fabricante de motocicletas del Véneto, fundado en 1968, arrastra una deuda de 136 millones de euros y ha tenido que acogerse a una moratoria de seis meses concedida por un tribunal de Venecia para poder reestructurarse.

Aún tiene esperanzas de salv

A finales de julio sus 140 empleados aceptaron un acuerdo de solidaridad: menos horas y menos sueldo a cambio de mantener la empresa a flote. La medida también afecta a Minarelli, la histórica fábrica de motores de Bolonia que Fantic compró a Yamaha en 2020.

La crisis no ha llegado de la nada. Durante la pandemia, Fantic apostó fuerte por las bicicletas y patinetes eléctricos, un mercado que creció de forma explosiva en esos años. Pero tras el boom llegó el desplome: las previsiones de que la movilidad eléctrica urbana sería la nueva norma no se cumplieron, ni siquiera en Italia. El resultado: almacenes llenos de unidades sin vender, liquidez estrangulada y un negocio incapaz de responder a la creciente demanda de sus motos, como la exitosa Caballero 500.

A esta situación se sumó un golpe externo: la insolvencia de KTM. Muchos proveedores, golpeados por el recorte de pagos de la marca austriaca, ahora exigen el cobro inmediato a cualquier cliente, incluida Fantic. Y si falta una sola pieza, la moto no sale de la línea de montaje. El círculo vicioso se cerró con la falta de entregas y, por tanto, falta de ingresos, como es obvio.

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Es un giro inesperado para una firma que, bajo la propiedad del consorcio VeNetWork desde 2014, había pasado de facturar apenas un millón de euros con unas pocas motos de campo a rozar los 200 millones de euros anuales en 2022. En esos años amplió su catálogo con la resurrección de la Caballero, scooters eléctricos, la compra de la marca de bicicletas Bottecchia y, sobre todo, la alianza con Yamaha, que le suministra motores y tecnología.

El rescate, sin embargo, parece estar en marcha. Los 31 accionistas de VeNetWork, entre ellos gigantes como la cementera Buzzi spa, ya han realizado ampliaciones de capital en 2023 y 2024, y prometen otra a finales de 2025. Además, Fantic ha incorporado a Costantino Sambuy como nuevo CEO. Con experiencia en Piaggio y Peugeot Motocycles, su misión es liderar un plan de reestructuración integral que abarque desde las gamas eléctricas deficitarias hasta las motos de carretera, el off-road y la presencia en competiciones como Moto2, motocross y Dakar.

La confianza de los empleados también se mantiene firme: nadie ha abandonado la empresa a pesar de los recortes. Y en el horizonte esperan nuevos modelos ya presentados en EICMA, como la Stealth 500, la Imola 500 o la Scrambler Caballero 500. El objetivo declarado es volver a acelerar en 2026, con producción estabilizada y una gama más ajustada a la realidad del mercado.

Fantic, un nombre mítico de la industria europea, ha caído víctima de la burbuja eléctrica y de un crecimiento demasiado rápido. Ahora la incógnita es si este tropiezo quedará en un bache coyuntural o en la antesala de un final más dramático.

Imágenes | Fantic

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