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Si en el Gran Premio de Estados Unidos los pilotos de Yamaha viajaron a los años 70, nosotros ahora, como parte de la previa del Gran Premio de Indianápolis nos vamos a ir 102 años atrás en el tiempo.

Nos encontramos en el estado de Indiana, concretamente en su capital, Indianápolis, donde se está construyendo un Speedway, una pista de carreras muy singular y que tiene a toda la región pendiente de sus progresos. Es agosto de 1909, y el día 14 empiezan las carreras en lo que se va a llamar Indianapolis Motor Speedway. Y serán carreras de motos, aquí empiezan a llegar los pilotos que competirán.

Las obras marchan, aunque todavía queda mucho trabajo. Son las obras de una pista de carreras (y pruebas) que sea más segura que los hipódromos y otro tipo de pistas, pero además que sea mucho más rentable, porque en palabras de su promotor libremente traducidas “la gente no va a darnos su dinero para ver algo que pasa a toda velocidad y desaparece de la vista“. Es la lógica americana, que tanto dinero da a los organizadores (como se sabrá de sobra a finales de este siglo XX).

La superficie de alquitrán y asfalto está casi lista aunque no es lo lisa que se esperaba, y como se comprobará más tarde, los eventos programados levantarán piedras a lo largo del óvalo, dificultando el rodaje para los pilotos. De todas formas se cree que se alcancen buenas velocidades.

Lunes, 2 de agosto de 1909.- Lista para motociclistas

Hasta el viernes se han colocado en el nuevo Indianapolis Motor Speedway noventa mil cargas de piedra en noventa mil yardas cúbicas. Hay una vía capaz de acomodar quince vagones de carga , y otros serán alojados en cuanto esos quince vagones sean vaciados. Cuarenta cargas de brea fue el primer pedido para la pista y se traerán más antes de que la pista esté lista. Se ha puesto la brea a razón de dos galones por yarda cuadrada.

Los adoquines se han traído de dieciocho empresas a lo largo del país, porque una empresa no podría proveer lo suficientemente rápido. Tres tamaños de piedra son utilizados para construir la pista. El trabajo en los diferentes graderíos, calle de boxes y los garajes está desarrollándose rápidamente y todo estará listo para los primeros eventos en la pista, programados para el encuentro motociclista del 13 y 14 de agosto.

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Los titulares del día anterior ya caldeaban el ambiente previo anunciando el encuentro motociclista. Se suponía que aquello debía ser un evento de los grandes: “Se espera que miles de motociclistas invadan Indianápolis para el encuentro nacional“, “Pilotos famosos correrán a gran velocidad“, “Los hombres que miran a la muerte alegremente a la cara estrenarán el Speedway“, se podía leer.

Se suspenden los eventos

El 13 de agosto los eventos programados tuvieron que ser postpuestos debido a la lluvia. Fue algo inesperado pero la seguridad de los pilotos no podía verse comprometida por un asfalto a años luz del asfalto actual, en fase de casi experimentación y bastante tosco. El día 14 sí que se pudo correr, pero las condiciones que se vieron el día anterior, con el suelo de adoquines que en teoría “se secaba 15 minutos después de un chaparrón” lo hacían un reto que transmitía muy poca seguridad.

En pocas palabras, imaginemos que corremos con una moto de la época, con los neumáticos de la época, el chasis de la época, las protecciones de piloto de la época… y que vamos a más de 100 km/h sobre una superficie de adoquín y brea que tiene pedacitos (y no tan pedacitos) de piedra suelta. Ni siquiera los hombres que se ríen de la muerte en su cara estaban tan locos.

Sea como sea, finalmente el Speedway de Indianápolis consiguió ser uno de los circuitos más importantes y famosos del mundo, y también de los más seguros. Las 500 millas es la carrera más famosa, pero conviene recordar que hace 102 años se disputaron las primeras carreras de motos allí, justo donde hoy las MotoGP, Moto2 y 125cc competirán en pocas horas.

Más información | First SuperSpeedway

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