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De motero a motero; no me tires, por favor

De motero a motero; no me tires, por favor
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Hay quien nos acusa a los moteros de quejarnos de vicio, de estar siempre haciendo ruido por un motivo u otro, incluso nos apuntan como causantes de un buen número de accidentes. Nos sobran argumentos para defendernos, podríamos llenar camiones con cartas de personas que en algún momento sufrieron por el estado de una carretera o por el despiste de “un enlatado”. Pero esos “enlatados” son también, en ocasiones, moteros que en ese momento se desplazan con su coche y, a veces, esos moteros son los que se llevan por delante a un compañero.

Porque la temeridad y el riesgo que una persona asume en determinado momento puede estar acabando con la vida de otra que, ignorante de su futuro inminente, circula tranquilamente por su sitio, sin pensar más que en la próxima curva y en lo bien que suenan los nuevos silenciosos que ha montado con su mejor amigo en casa. De momento, os adelanto que la impactante escena que estáis viendo en la cabecera de este post tiene un final feliz.

Sé que Johnny, la persona que conduce, salió sin secuelas del accidente, pero no si el que viene arrastrándose sobre el asfalto con una sudadera por protección tuvo el mismo final. Desde luego, no fue nada en comparación a lo que pudo ser. Yo, personalmente, no he podido evitar acordarme de una persona que quizá alguno de vosotros conoció –Zamor– y que hace más de cuatro años se encontró con otro motero metido en su carril, por desgracia ambos fallecieron.

Así que, como dicen por ahí; entre bomberos, no nos pisemos la manguera.

Vídeo | Youtube

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