Hay trabajos de mecánico que ponen a prueba la paciencia. Y luego está este. Reparar motos de nieve y vehículos en la Antártida, a temperaturas bajo cero, a miles de kilómetros de cualquier ciudad y con el siguiente vuelo a casa a casi 4.000 kilómetros de distancia.
No es ciencia ficción ni un reality extremo: es una oferta de empleo real que acaba de salir a la luz y que ha desenterrado The Drive.
El trabajo de mecánico más extremo del planeta está en la Antártida
El escenario es la estación McMurdo, la principal base de investigación estadounidense en la Antártida. Un lugar tan remoto como hostil, donde quedarse tirado no es una opción y donde cada vehículo cuenta. Científicos y personal dependen de una flota de motos de nieve, camiones y aeronaves para moverse por uno de los entornos más extremos del planeta. Y alguien tiene que mantener todo eso funcionando.
Según ha contado The Drive tras localizar la oferta, la empresa Amentum, contratista del Gobierno de Estados Unidos, busca mecánicos para trabajar allí, incluyendo perfiles especializados en vehículos ligeros y motos de nieve. El requisito mínimo es tener al menos dos años de experiencia en mantenimiento y reparación, aunque se valoran especialmente la formación técnica, certificaciones ASE y experiencia previa en concesionarios o incluso en entornos polares.
Pero el trabajo va mucho más allá de cambiar aceites o ajustar transmisiones. En McMurdo no hay "solo mecánicos". Al formar parte de una de las comunidades más aisladas del planeta, todos arriman el hombro. Eso incluye tareas de limpieza, mantenimiento general de la base y apoyo en el día a día de una estación habitada durante todo el año y que actúa como puerta de entrada a las expediciones estadounidenses hacia el Polo Sur.
Las condiciones no son precisamente amables. Temperaturas constantemente bajo cero, vehículos que sufren como nunca y ciclos de meses enteros de luz continua o de oscuridad total. Un cóctel que complica tanto el trabajo mecánico como la convivencia humana. Por eso, además de saber usar las llaves, tener buenas habilidades sociales no es un detalle menor.
La conexión con el mundo exterior es mínima. El único enlace directo es un vuelo de unas 2.440 millas hasta Christchurch, en Nueva Zelanda, además de algún que otro barco de suministro que, en muchos casos, necesita un rompehielos para llegar. Incluso así, no siempre lo consigue. McMurdo presume de tener el puerto más austral del planeta, pero eso no garantiza que sea accesible.
Como es de esperar, el proceso de selección no es sencillo. Los candidatos deben superar controles de drogas, verificaciones de antecedentes y un examen médico adicional exigido por la National Science Foundation, responsable de operar la estación dentro del Programa Antártico de Estados Unidos.
No es la primera vez que los vehículos y la Antártida se cruzan en historias casi imposibles. El año pasado, la Transglobal Car Expedition logró cruzar el continente con camiones Ford Super Duty modificados, aunque uno de ellos se quedó parado a unos 1.100 kilómetros del Polo Sur antes de volver a la vida. Mucho peor suerte tuvo el Snow Cruiser, un mastodonte diseñado específicamente para explorar la Antártida en 1939 y que acabó abandonado para siempre bajo el hielo.
Así que sí, hay trabajos de mecánico duros. Y luego está este: arreglar motos de nieve en el fin del mundo, donde un fallo mecánico no es una anécdota, sino un problema muy serio. Y todo empezó porque The Drive se topó con una oferta de empleo que parece sacada de una película, pero que es tan real como el frío que hace allí.
Imágenes | Captura, OZ
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