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Un Frankenstein destrozado y devuelto a la vida: así es Coronel Butterscotch, la Suzuki Bandit 1200 de Icon

Un Frankenstein destrozado y devuelto a la vida: así es Coronel Butterscotch, la Suzuki Bandit 1200 de Icon
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Icon es una marca norteamericana de la que hemos hablado alguna vez. Se dedica a la venta de prendas, pero también a la creación de motos muy especiales con reminiscencia del mundo zombie o el apocalíptico, entre otros.

La Icon 1000 Major Tom, la Old Ghost, la Speedmaster o la Iron Lung son algunas preparaciones que hemos contado ya. Ahora llega el turno de la Coronel Butterscotch, una moto que se ha recuperado gracias a la reutilización de piezas de motos de Honda, Kawasaki y Triumph.

La dura tarea de buscar las piezas hasta por ebay

Icon Suzuki Bandit 1200 2

La Coronel Butterscotch, una máquina que parte de una Suzuki Bandit 1200 de hace 20 años, fue construida para correr y para disfrutar de la carretera. Sin embargo, nada más duro que la propia realidad (y el asfalto). Recién salida del garaje de Icon 1000 el piloto tuvo un accidente. No frenó a tiempo y la moto cayó al suelo y derrapó durante unos cuantos metros.

Cuando la levantaron obviamente no estaba en la mejor de las condiciones (horquilla doblaba, depósito abollado y con desconchones en la pintura, entre otros elementos afectados) así que tuvieron que hacer como el creador de Frankenstein y buscar piezas para poder recomponerla (incluso por ebay). En el caso de la creación de Mary Shelley estaba hecha con partes de cadáveres. Con la Coronel Butterscotch los cuerpos sin vida se sustituyeron por piezas de motos antiguas.

En la preparación de esta moto se modificó y exprimió su motor de cuatro cilindros en línea con 98 CV hasta alcanzar los 113 CV. Para ello se modificaron los carburadores e Icon instaló unos filtros K&N además de incluir un nuevo sistema de escape doble terminados en formas cónicas (uno ubicado a la derecha de la moto y otro debajo del colín).

La horquilla de origen se sustituyó por otra de 45 mm de una Triumph Daytona. El manillar también lo cambiaron por el de una Honda CBR900RR Fireblade. Para los amortiguadores traseros optaron por unos Nitrox, hechos a medida y con precarga ajustable. Para el tren trasero optaron por montar el basculante de aluminio con refuerzos inferiores de una Kawasaki ZRX1200

Icon Suzuki Bandit 1200 4

Las llantas se sustituyeron por unas de aluminio de una Honda VF1000R. En los neumáticos optaron por unos Avon Roadrunner con llantas de 16 pulgadas delante y de 17 pulgadas detrás. Los frenos se cambiaron por otros más potentes y se añadieron nuevos discos EBC con pinzas Nissin de cuatro pistones con una bomba Magura.

El asiento lo modificaron también para rememorar las motos de carreras de los años 70 y lo dejaron monoplaza. De lo poco que dejaron de la moto de serie fue el tanque del depósito (aunque quedase dañado en la caída).

Icon Suzuki Bandit 1200

Quisieron hacer un guiño a las motos de hace unas décadas instalando una gran cúpula envolvente y dos faros redondos en la parte delantera, que en un principio utilizaban bombillas incandescentes y que luego pasaron a ser LED.

Tras el disgusto y los seis meses de arreglos hasta recomponer la moto puedes ver que el resultado no es perfecto. Se perciben fácilmente los desgastes y las piezas añejas y eso le da un encanto especial. La Coronel Butterscotch no estará matriculada pero, ¿y qué? Es una de esas preparaciones con encanto que da gusto admirar en salones como The One Moto Show.

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