Compartir
Publicidad

La primera gran victoria de Troy Corser

La primera gran victoria de Troy Corser
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Como sabéis, Troy Corser se ha retirado como piloto profesional de motociclismo al terminar la temporada. Con él no sólo se va el hombre, se va también un leyenda del campeonato dejando récords que parecen muy lejos del alcance de los pilotos actuales como los más de 4000 puntos acumulados. Tras hacerse con dos títulos, 1996 y 2005, el australiano ha dejado Superbikes dando paso a sangre nueva, a otras futuras leyendas.

Su historia a nivel mundial comenzó en 1992, cuando aterrizó en SBK por primera vez, pero sin resultados buscó la oportunidad en campeonatos de nivel nacional. Volvió a Australia, donde ganó el campeonato en el 93, y un año más tarde se mudó a los Estados Unidos para competir en el AMA, título que conseguiría también en su primera temporada. Y ese fue el momento perfecto para dar el salto definitivo a Superbikes con Ducati donde un compañero de equipo inigualable le esperaba, ni más ni menos que Carl Fogarty. Pasaron cuatro rondas de 1995 donde había exhibido su potencial pero sin alcanzar la victoria, hasta que llegamos al punto clave: Salzburgring.

Allí en Salzburgo, cerca los Alpes, Troy se consolidó como piloto y mostró a toda la parrilla que había llegado para ganar, a toda costa. Dio igual que su compañero de equipo fuera Foggy o que no tuviera toda la experiencia que tenían sus contrincantes. Allí estaban Pierfrancesco Chili, Aaron Slight, Fujiwara, Scott Russell, Anthony Gobert, Simon Crafar, John Reynolds etc… una jauría de pilotos de la vieja escuela que no entendían de controles de tracción, ABS, o "computadoras" que te facilitaban el control de la máquina. Frente a todos ellos Corser se impuso en una carrera digna de ver.

No importaron los para todos evidentes baches del asfalto austríaco, la falta de seguridad del circuito o que un coche médico invadiera la recta de meta con la única señalización de las banderas amarillas. Las chicannes se recortaban, con las dos ruedas sobre el suelo o con una, ya se agarrarían fuerte al manillar al tomar tierra. Si dabas gas como si te persiguiera el demonio, era tu responsabilidad que acabaras mirando al cielo. Y ahí estaban esas voluminosas e impresionantes superbikes. Era, sin ir más lejos, el segundo año en competición de la increíble Ducati 916 que ya era campeona del mundo.

Pero por mucho que yo quiera contarlo, no habrá nada mejor que verlo por vuestra cuenta. Alguien quiso rescatar de sus grabaciones aquella histórica carrera y hoy podemos disfrutar de los 10 minutos finales de aquella ronda. Disfruten.

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio