La salud mental se ha convertido en uno de los nuevos focos de la seguridad vial. Un informe elaborado por investigadoras de la Universidad de Granada (UGR) para la Dirección General de Tráfico (DGT) concluye que determinados trastornos mentales se asocian a un mayor riesgo de accidente y que algunos medicamentos utilizados para tratarlos pueden alterar la capacidad para conducir de forma similar a una elevada tasa de alcohol. Así que ojo.
Eso sí, las propias autoras insisten en que recibir tratamiento no implica automáticamente que una persona no pueda conducir. La aptitud debe valorarse de forma individual, teniendo en cuenta el estado clínico del paciente, su evolución y el seguimiento médico.
El riesgo de accidente aumenta un 72 % en algunos trastornos mentales
La revisión científica, realizada por investigadoras del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada para la DGT, recopila la evidencia disponible sobre la relación entre salud mental y seguridad vial.
Yendo al grano, sus conclusiones destacan que los conductores con depresión, ansiedad o trastorno bipolar presentan, de forma global, un riesgo de siniestralidad aproximadamente un 72 % superior al de la población que no padece estas patologías.
Según el informe, la depresión mayor puede afectar funciones esenciales para conducir como la atención sostenida, la velocidad de reacción o la toma de decisiones; todo esto, en moto, se multiplica. En personas con ansiedad también se han observado dificultades para mantener la atención y una menor confianza al volante, mientras que el trastorno bipolar puede seguir provocando alteraciones cognitivas incluso durante los periodos de estabilidad clínica.
No obstante, las investigadoras también señalan que las personas cuya depresión está controlada y mantienen una buena estabilidad clínica pueden recuperar unas capacidades de conducción comparables a las de otros conductores.
Uno de los apartados que más preocupa del estudio tiene que ver con determinados psicofármacos. Las investigadoras explican que algunos antidepresivos con efecto sedante, así como las benzodiacepinas y ciertos hipnóticos, pueden producir efectos secundarios incompatibles con una conducción segura, especialmente durante las primeras fases del tratamiento o cuando se modifican las dosis.
Entre los efectos descritos aparecen, por ejemplo, la somnolencia, la disminución del estado de alerta, ralentización psicomotora, coordinación o mayor dificultad para mantener la trayectoria. Todo eso, en una moto, es básico para no caerse al suelo nada más subirse.
El informe recoge incluso estudios que muestran que algunos antidepresivos sedantes incrementan la desviación lateral del vehículo hasta niveles comparables a los observados en conductores con una elevada concentración de alcohol en sangre.
Las autoras también advierten de que la combinación de antidepresivos con benzodiacepinas puede aumentar todavía más ese deterioro, especialmente en conductores jóvenes y personas de edad avanzada.
Y lo peor de todo es que solo una pequeña parte comunica estas enfermedades al renovar el carné- Aunque los trastornos mentales afectan aproximadamente al 34 % de la población española, el informe señala que únicamente el 0,63 % de quienes renuevan el permiso comunican padecer este tipo de enfermedades durante el proceso de evaluación.
La DGT insiste en la evaluación individual. ese a las conclusiones del estudio, la Universidad de Granada subraya que ni el diagnóstico ni el tratamiento farmacológico constituyen por sí solos una contraindicación para conducir.
La recomendación es que cada caso sea evaluado de forma individualizada, teniendo en cuenta la evolución clínica, la respuesta al tratamiento y el criterio de los profesionales sanitarios.
El objetivo, concluye el informe elaborado para la DGT, no es restringir automáticamente la conducción, sino identificar aquellas situaciones en las que determinados síntomas o medicamentos puedan comprometer la seguridad del propio conductor y del resto de usuarios de la vía.
Imágenes | DGT, Motorpasión Moto
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