La Policía de una pequeña localidad de Virginia ha acabado protagonizando una de las alertas más extrañas que han circulado últimamente entre conductores: cuidado con los tornillos cuando vayas a repostar... y no es ninguna metáfora.
Según la advertencia difundida por las autoridades de Timberville, alguien podría estar utilizando un simple tornillo para manipular el mecanismo del surtidor e impedir que la operación termine correctamente una vez llenado el depósito. Una supuesta estafa tan rudimentaria que cuesta creer que pueda funcionar... precisamente por eso ha llamado tanto la atención.
Un simple tornillo puede convertir un repostaje normal en una factura inesperada
La escena sería más o menos ésta: paras en la gasolinera, llenas el depósito, pagas, vuelves a colocarte el casco o los guantes y te marchas convencido de que ya has terminado. Pero el surtidor seguiría activo.
Así que el siguiente conductor podría coger la manguera y seguir repostando mientras el contador continúa asociado a la transacción anterior. Es decir, combustible ajeno cargado sobre la cuenta del cliente que acaba de irse.
Según explicó la propia policía a través de una publicación en redes sociales, los supuestos delincuentes colocarían tornillos u otros objetos similares en el soporte del gatillo del surtidor para impedir que la bomba cierre la venta como debería hacerlo normalmente.
Por eso las autoridades estadounidenses recomiendan algo tan sencillo como revisar visualmente el surtidor antes de utilizarlo y volver a echarle un vistazo cuando se haya terminado el repostaje. Si hay algún elemento extraño o algo fuera de lugar, el consejo es no utilizar esa bomba y avisar inmediatamente al personal de la estación de servicio.
También recuerdan una costumbre que muchos han ido abandonando con los años: comprobar que el surtidor marca "0,00" antes de empezar y esperar unos segundos antes de marcharse para asegurarse de que la operación ha quedado cerrada correctamente.
Hay otro detalle interesante en toda esta historia... porque no todas las compañías creen que sea un problema real. Shell, por ejemplo, aseguró posteriormente que no tenía constancia de incidentes similares y recordó que muchos de sus surtidores incorporan sistemas automáticos capaces de cancelar la transacción después de un determinado periodo de inactividad. Es decir, aunque el cliente se marche sin darse cuenta, la propia máquina acabaría cerrando la operación.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Timberville sostuvo después que durante la inspección de una estación de servicio sí apareció un tornillo colocado en uno de los surtidores. Lo que no existe, al menos por ahora, son denuncias confirmadas de conductores que hayan terminado pagando el combustible de terceros.
Imágenes | Ewan McGregor, Timberville
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