Moto más vendida de la historia solo hay una, y es japonesa. El orgullo pertenece a Honda, al mismo tiempo, la marca más vendida del planeta. Sin embargo, el modelo no es una supersport de 600 cc, ni una Fireblade, ni siquiera la queridísima Africa Twin. Es la Honda Super Cub (pero eso ya lo sabíamos).
El caso es que en sus orígenes, el curioso scooter nació de una idea mucho más ambiciosa: crear una moto que pudiera conducir cualquiera. No importaba si eras repartidor, ama de casa, joven, mayor o alguien que jamás había tocado una motocicleta. La clave era hacerla fácil, práctica y fiable.
La horquilla estaba inspirada en Bambi
En 1956, Soichiro Honda y su socio Takeo Fujisawa viajaron de Japón a Europa con un solo objetivo: estudiar cómo se usaban las pequeñas motos en distintos países. Y contradictoriamente de lo que se pudiera pensar, no querían copiar, sino justo lo contrario: entender que el mercado necesitaba algo completamente nuevo.
En Japón las cosas no estaban bien, pues era un país que estaba reconstruyéndose tras la guerra y las motos seguían viéndose como vehículos incómodos, complicados y muy masculinos. La idea de Honda era romper esa barrera con una moto fácil, limpia y barata. Lo es todavía hoy. En sus albores, la idea no era un scooter ni un ciclomotor como tal, sino crear una nueva categoría.
Soichiro tenía claro lo que quería y buscaba: debía ser ligera, silenciosa, económica y extremadamente fácil de usar, incluso alguien sin experiencia tenía que poder conducirla desde el primer minuto.
Por eso, el mandamás de Honda apostó por un motor de cuatro tiempos, algo que era extremadamente inhabitual en las motos pequeñas de la época, además de una transmisión automática con embrague centrífugo en el que el conductor podía cambiar fácilmente de marcha con el pie, sin necesidad de usar el embrague como tal.
Y todo esto se resumía fácil y rápidamente en una frase legendaria dentro de Honda: "la Super Cub debía poder conducirse incluso con una sola mano", especialmente pensando en los repartidores japoneses que transportaban bandejas de comida sobre la moto.
Al mismo tiempo, el enano motor de 50 cc fue una revolución técnica porque, mientras otros motores similares rondaban 1 CV, Honda cuadruplicó esa cifra con 4 CV, que en los años '50 era impensable.
Otro aspecto curioso que ha mantenido desde entonces es su diseño, que no tenía esa forma por capricho: el abierto permitía subir y bajar fácilmente sin tener que "pasar la pierna" por encima, algo clave para hacerla cómoda y accesible. Hasta la posición horizontal del motor tenía motivos prácticos como la ergonomía.
Hay detalles todavía más curiosos. Según contaron años después algunos ingenieros, la forma de la horquilla delantera estuvo inspirada en las patas de Bambi, tras una escena de la película de Disney en la que el personaje frenaba bruscamente.
Y así es como Soichiro Honda dio a luz en 1958 al C100 de 50 cc, la moto más vendida del mundo. Años después llegarían las versiones de 70, 90 y 110 cc. Y desde entonces, la esencia jamás ha cambiado.
Imágenes | Honda
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