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La carrera por la velocidad de Triumph: desde 1955 al Rocket Streamliner de 1.000 cv para Guy Martin
Prototipos

La carrera por la velocidad de Triumph: desde 1955 al Rocket Streamliner de 1.000 cv para Guy Martin

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Desde que el hombre es hombre siempre ha buscado ir más allá de los límites establecidos. Volar más alto, sumergirse a mayores profundidades, construir edificios más grandes... Pero cuando el ser humano inventó la rueda se juntaron el hambre con las ganas de comer, y era sólo una cuestión de tiempo que la lucha por ir más rápido se convirtiese en una cuestión de orgullo.

Triumph ha sido durante toda la historia del motociclimo una de las marcas más asociadas a los récords de velocidad. No en vano, su modelo más popular lleva el nombre de las llanuras saladas de Utah, un lugar inhóspito e idílico donde se celebran las carreras. Este año la marca británica vuelve a la carga con Guy Martin, pero antes repasemos cómo ha sido su evolución.

La flecha del diablo que atravesó el corazón de Triumph

Devils Arrow Triumph

1955 fue el primer año para Triumph en la carrera por los récords de velocidad. La Devil's Arrow, una Triumph Thunderbird de 1950 modificada con dos motores, pilotada por Johnny Allen lograba alcanzar unos impresionantes 311,76 km/h sobre la laguna salada. Pero aquella flecha envenenada emponzoñó el ADN de Triumph para siempre con la necesidad de ser los más veloces.

Aunque la emoción estaba por todo lo alto al haber colocado a Triumph como la moto más rápida del mundo, su récord sólo duró un año hasta que un NSU pilotada por Wilhem Herz marcaba unos enormes 340,21 km/h. La revancha no se hizo esperar, y el equipo tejano con los constructores Jack Wilson y "Stormy" Magham volvieron a por la revancha sólo unos meses después con la Texas Cee-Gar.

Texasceegar

El motor era el mismo doble equipado en la Devil's Arrow, pero se adaptaron una pareja de nuevos carburadores Amal de Gran Premio, culatas de serie Q-Type y empujadores válvulas radiales R, una electrónica mejorada, una caja de cambios con relaciones acortadas con una primera más larga. Gastando un combustible con nitrometano al 60%, el motor 650 era capaz de producir 100 cv la Cee-Gar consiguió recuperar el título con 345,20 km/h de velocidad máxima.

La marca lograda por Johnny Allen permaneció intacta hasta 1962. Desde entonces Triumph se ha sentido profundamente henchida de orgullo, un sentimiento que llega hasta nuestros días conmemorando el recuerdo de aquella actuación con la preciosa Triumph Bonneville T214 que probamos el año pasado y la enajenación por recuperar en 2016 el trono de la moto más rápida.

Herencia de aviación en la Triumph Streamliner

Triumph Dudek Streamliner

Una década después del último hito, volvió a ser la marca británica la que se mejoró a sí misma cuando un mecánico de aviación, Joe Dudek, llevó su propia streamliner a las salinas de Utah. Inspirado en un avión-cohete X-15 experimental de la USAF-NASA, la Streamliner de Dudek equipaba un motor de Bonneville T120 muy apretado con el que Bill Johnson se puso a 329,91 km/h batiendo el récord de las motos impulsadas por gasolina.

Tras esto, cambiaron los inyectores para alimentar al monstruo con nitrometano, erigiéndose como la motocicleta más rápida del mundo con 361,41 km/h. Tan buena fue aquella marca que nadie fue capaz de batirla hasta 30 años después, en 1992. Por desgracia, la Dudek Streamliner sucumbió en un incendio en 1974.

Gyronaut X-1, el gran salto hacia delante

Gyronaut Fastest Motorcycle

Por contra, el récord de las motos a gasolina seguía en liza. Durante 15 años Triumph dominó con mano de hierro la gesta de las más rápidas, especialmente con la llegada en 1965 del equipo formado por Alex Tremulis (diseñador de automóviles) y Bob Leppan (distribuidor de Triumph en Detroit) y su extravagante Gyronaut X-1.

Con una silueta muy parecia a las motos caza-récords de hoy en día, la Gyronaut X-1 escondía novedades nunca vistas hasta entonces como un chasis de cromo-molibdeno, apoyos activos, barran anti-vuelco, sistema anti-incendios con gas freón, neumáticos Goodyear especiales, un arnés especial para el piloto y paracaídas para detener el vehículo. Para el empuje se recurrió a dos motores TR6 de 641 cc de 70 cv cada uno y con la línea roja a 8.200 rpm y el aerodinámico diseño exterior estaba compuesto por tres piezas de fibra de vidrio.

Gyronaut X1

Técnicamente se tiraron a la piscina asumiendo muchos riesgos y supuso un gran salto adelante, pero económicamente el presupuesto se desorbitó. El coste total de la Gyronaut X-1 era de unos descomunales para la época 100.000 dólares, pero a cambio lograron postularse como la máquina a gasolina dominante en cuanto a velocidad sobre dos ruedas con 350,22 km/h.

Aunque no todo fue gloria y alegría, una caída destrozó la moto. Una oportunidad que aprovecharon para regresar en 1966 con un mejor manejo de y aún más potencia. ¿El resultado? Un salto épico hasta los 395,36 km/h. Una cifra que se situaba al borde de los 400 km/h y que conseguía mantenerse intacta hasta 1970.

BUB Seven Streamliner, el invitado del V4

Bub Seven Streamliner

Durante las siguientes décadas, los fabricantes se enzarzaron en más y más innovaciones en busca de la motocicleta más rápida del planeta. El año 2006 supuso otro punto de inflexión con la irrupción del BUB Seven Streamliner, un bicho de dos ruedas que escondía en su interior un motor V4 con tres litros de cilindrada y turbo capaz de producir 500 cv quemando metanol. La fuerza se entregaba a la rueda trasera a través de una caja de cambio de cuatro relaciones pilotada neumáticamente.

Con un cuerpo exterior inspirado en la anatomía del salmón plateado, silueta de 6,40 metros estaba pensada para minimizar la carga aerodinámica y permitir al BUB Seven cortar el aire. Su chasis estaba fabricado en estructura monocasco de fibra de carbono y aluminio.

El 3 de septiembre de 2006 el prototipo construido por Denis Manning y Chris Carrse se convirtió por derecho propio no sólo en la moto más rápida, sino en la primera en batir la barrera de las 350 mph con una marca que en nuestro sistema métrico asusta: 564,69 km/h.

Ack Attack, el rey oriental

Entonces se desató la lucha. Tras haber sufrido una caída a 482 km/h, Mike Aktiff no perdió el ánimo. En 2010 pusieron toda la carne en el asador con el Top 1 Oil Ack Attack pilotado por Rocky Robinson disparaba su potencia hasta los 900 caballos gracias a un ultra-modificado motor compuesto por dos propulsores gemelos cuatro cilindros de Suzuki Hayabusa.

Su piel de fibra de carbono descansa sobre un chasis de cromo molibdeno que unía las dos ruedas, el habitáculo y la planta motriz. Los neumáticos Mickey Thompson tenían un anchura de 17,80 cm delante y 22,86 cm detrás para dotar a la Ack Attack de la suficiente tracción.

Ack Attack Suzuki

En el año 2006 la mejor carrera del Ack Attack logró unos brutales 551,68 km/h con los que rompían un récord inalterado durante 16 años, pero sólo dos días después el BUB Seven les arrebataba la gloria. Dos años más tarde, en 2010 el Ack Attack buscó la venganza y se lanzó hasta los 605,70 km/h.

El turno de Guy Martin y Triumph, de nuevo

Con el objetivo de recuperar el legago de Triumph en los récords de velocidad, el equipo capitaneado por Matt Markstaller (ingeniero aerodinámico) y Rob Carpenter (ingeniero mecánico) junto a la colaboración de Jason DiSalvo (ganador de Daytona 200) llevan desde 2014 luchando contra la técnica y los elementos para hacer de su Triumph Rocket Streamliner la moto más rápida sobre la faz de la Tierra y romper la barrera de las 400 mph (643,73 km/h).

Para conseguirlo, el Triumph Rocket Streamliner recurre a dos motores de Triumph Rocket III profundamente modificados por Carpenter Racing y sobrealimentados con un turbo Garret cada uno para conseguir una potencia que supera con holgura los 1.000 cv de potencia máxima.

Está construido en torno a un chasis monocasco de fibra de carbono y kevlar, y su aspecto exterior asusta sólo con verlo parado. Mide 7,77 metros de largo, 0,60 de ancho y sólo 0,91 en su parte más alta. Es a todas luces un cohete, salvo por estar impulsado mediante su rueda trasera.

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A los mandos del monstruo de la velocidad, estará otro monstruo: Guy Martin. El británico lleva dos años para lanzarse a la caza del récord de velocidad, pero una caída en el Ulster GP y las condiciones climáticas en Bonneville le han impedido realizar otra de sus locuras.

Presentador de televisión, mecánico de camiones, ciclista extremo, piloto de road races y loco variopinto como cuando se ha enfrentado al muro de la muerte. Un récord de velocidad sin duda quedaría fantástico en su palmarés. ¿Conseguirá lograrlo por fin este año?

TRIUMPH ROCKET STREAMLINER
Clase División C (motocicleta Streamlined), Tipo V
Chasis Monocasco de carbono y kevlar
Combustible Metanol
Motores Dos Triumph Rocket III modificados por Carpenter Racing
Cubicaje 2.970 combinados, 1.485 por motor
Turbo Garret GT2876R con refrigeración líquida
Aceite motor Castrol Power RS 4T 10W-40 sintético
Refrigeración Agua, por reglamento
Potencia Más de 1.000 CV a 9.000 rpm
Par motor Más de 1.356 Nm
Suspensión Diseño de basculantes de aluminio por Hot Rod Conspiracy
Amortiguadores Öhlins TTX36
Neumáticos Goodyear especiales
Frenos Discos de freno de carbono
Paracaídas Doble de alta y baja velocidad
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