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De visita por el mítico Ace Cafe London

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Hace un par de semanas estuve una vez más en Londres. Cosas de trabajo. Pero esta vez me había propuesto que no se me escapara una de las eternas visitas pendientes: el Ace Cafe London. El Ace Cafe es el templo de los bares del motor. Un punto de reunión mítico que tiene mucha historia acumulada. Es todo un símbolo para el motociclismo británico.

En otros viajes ya me había planteado esta visita, pero lo que pasa es que no es tan fácil hacerla sin vehículo propio. El Ace Cafe no está en un lugar céntrico de la ciudad, sinó en las afueras de Londres, al lado de una de las muchas autopistas urbanas de las afueras de la ciudad. Para llegar tuve que hacer un buen trayecto de metro y luego preguntar por las calles solitarias de una barriada entre nudos de autopista. Pero valió la pena el paseo.

El Ace Cafe abrió sus puertas en 1938 como un bar de carretera para camioneros al píe de la North Circular Road, algo así como una antigua M-30 londinense, que ya ha sido absorbida por la ciudad. Pronto, el lugar fue descubierto por los motoristas de la época como un punto de encuentro. Durante la Segunda Guerra Mundial fue seriamente dañado por los bombardeos, pero se reconstruyó y volvió a abrir sus puertas en 1949. La explanada delante del bar era un punto habitual para trastear las motos y hacer pasar las horas. Además de poder escuchar el incipiente Rock'n'Roll en las juke-box del bar, que era algo que no sonaba por la radio.

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La edad del oro para el motociclismo británico fueron los 50's y los 60's. En esos momentos, marcas como Triumph, Norton o BSA eran la referencia. En esos años el Ace Cafe era pura efervescencia de vida motera. Y fue en esa época cuando se fundó en el mismo bar el Club 59, otro de los íconos moteros en Londres, y curiosamente fundado por un párroco. Pero después de esos años locos, tristemente el Ace Cafe cerró sus puertas al final de la decada en 1969.

Después de más de veinte años cerrado, resucitó de nuevo en 1993: la leyenda no podía morir. En 1994, coincidiendo con el 25 aniversario del cierre, se celebró una gran fiesta que se convirtió en un evento anual de referencia. No ha dejado de crecer esta reunión que se celebra después de verano y concentra varios miles de participantes. Pero una de las cosas más relevantes del Ace Cafe es la programación diaria de eventos relacionados con el mundo del motor (coches y motos). Un día se reunen las V-Max, al día siguiente las Bonneville, otro los kawasakis, los Ford o los Austin. Consultando la web podéis ver la impresionante programación.

Y el día que yo me estuve allí tocaba una "reunión de Ford's anteriores a 1980". ¡Alucina!. La convocatoria era a las 18.00 horas, una aberración en España pero tenéis que pensar en horarios ingleses. Preocupado por la famosa puntualidad inglesa estaba preocupado porqué no llegué hasta las 19.30 horas. Había muy poquito ambiente en el interior, apenas media docena de motos en el parking... y cuatro Ford anteriores a 1980, entre ellos un par de aquellos preciosos Escort de rallyes.

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En el escenario interior había unas preciosas Triumph con las que me hice unas fotos. Luego la obligada visita para comprar unos adhesivos y unos parches. Curiosear la historia colgada en las paredes. Y finalmente, una hamburguesa y unas buenas pintas. Mientras pasaba el rato, había un tráfico incesante de personas entrando y saliendo con cervezas. Pero la conversación era interesante y no presté demasiada atención a lo que pasaba.

Pasadas las diez de la noche se me ocurre asomarme al parking: a rebosar de vehículos Ford anteriores a 1980 (con una buena representación de vehículos clásicos), muchos de ellos con los capós abiertos y animada charla alrededor. Mucha gente con la cerveza en la mano y numerosos vehículos en el exterior del local, todo ello con un frío que pelaba. ¡Yo pensaba que había llegado tarde y es que había llegado demasiado pronto!.

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Un ambientazo para ser un martes. Pero lo más curioso fue que la acera (una calle paralela a la autopista urbana) también estaba llena de gente conversando con cervezas. En la calle pasaban a toda pastilla coches y motos con el motor aullando y estripando marchas mientras esquivaban camiones y autobuses. Increíble. Tuve que pellizcarme varias veces para recordar que estaba en Inglaterra. Uno pensaba que estas cosas no pasaban por aquellos lares. Me quedo con el ambientazo alrededor del mundo del motor que está vivo cada noche: ojalá hubiera un sitio parecido en Barcelona, siempre con ambiente del motor y con actividades y encuentros diferentes cada noche.

En definitiva, un sitio único que vale la pena visitar. Espero no tardar demasiado en volver y que pueda ser montado en moto coincidiendo con la reunión anual. ¿Será en 2010?

Más información | Ace Cafe London

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