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Así es el trial, una de las especialidades más difíciles, apasionantes y olvidadas
Off-Road

Así es el trial, una de las especialidades más difíciles, apasionantes y olvidadas

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Dentro del motociclismo deportivo, el trial es sin lugar a dudas la disciplina más técnica, pero al mismo tiempo una de las menos conocidas pese a su belleza; la velocidad es irrelevante y lo que importa es la verdadera fusión entre el piloto y su máquina.

Durante los últimos años el trial está viviendo un repunte mediático, en gran parte porque muchos pilotos en la élite de otras disciplinas han encontrado en esta modalidad un complemento ideal para su entrenamiento y para depurar su técnica. Parece que eso está cada día más claro, pero, ¿por qué el trial es una de las modalidades más completas del motociclismo?

Trial: una combinación de técnica, físico y mente

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El trial es una especialidad que tiene como concepto base el de ir superando obstáculos de mayor o menor medida sobre una moto especialmente diseñada para ello. El tipo de obstaculos y de recorridos puede variar dependiendo del nivel y de la intensidad deseada. Sin embargo, no sólo hay que quedarse con eso, ya que el trial es mucho más.

Lo primero que se necesita para hacer trial es obviamente, una moto. Las motos de trial han sufrido una evolución constante desde hace unas décadas. Hoy en día, son motos muy ligeras con pesos de aproximadamente 70 kg de media con un chasis minimalista y con unas fibras muy finas y flexibles que pueden ser dobladas con facilidad sin resultar dañadas. Además, la mayoría de motos equipan motores de cuatro tiempos aunque el retorno del dos tiempos que se está viviendo mantiene vivo ese sonido tan característico todavía.

Trial 13

Lo segundo que se necesita para hacer trial y lo que es hoy en día lo más problemático es el dónde. Debido a la actual legislación, la Ley de Montes aprobada hace años es el principal impedimento para la práctica del trial y de muchas otras especialidades del offroad. Con la aplicación de esta ley, se volvió casi imposible encontrar en España una zona donde disfrutar de una jornada de trial sin acabar convertido en un delincuente.

Por último, para poder pasar un día haciendo trial con éxito se necesitan una serie de habilidades propias. Un piloto de trial tiene que tener contar con varios puntos clave. El primero de ellos es el equilibrio, sin el cual lo tendría realmente complicado.

Así mismo, hay que tener un gran control de la moto, sobre todo del gas, de los frenos y del embrague. Por último, es de vital importancia contar con mucha agilidad y con una buena forma física, ya que el trial es muchísimo más exigente de lo que puede parecer a priori por el constante esfuerzo físico y la postura que se mantiene. En el trial sólo hay una forma de progresar, con mucho entrenamiento y aprendiendo de caídas.

Por ese motivo, el trial está últimamente de moda como preparación de pilotos de otras disciplinas, como la velocidad. No resulta raro ver a pilotos de la talla de Maverick Viñales o Jack Miller combinando entrenamientos físicos con la práctica del trial como forma de mejorar sobre sus motos de MotoGP.

El Campeonato del Mundo de Trial, una fuente continua de espectáculo

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Como cualquier otro deporte, en el Campeonato del Mundo de Trial se dan cita los “extraterrestres” capaces de hacer lo que el resto de los mortales no podríamos ni imaginar. Incluso en la competición el trial es especial, ya que se divide en dos campeonatos.

Por un lado, tenemos el Campeonato del Mundo de Trial, que se celebra al aire libre constando de ocho eventos que se disputarán en ocho países a lo largo y ancho del mundo. En cada uno de estos eventos, los pilotos tendrán que superar distintas zonas naturales en cada uno de los dos días de competición.

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En la otra mano tenemos el Campeonato del Mundo de X-Trial, siete pruebas de trial indoor que se disputan en zonas creadas con obstáculos artificiales y que se encuentran en el interior de estadios cubiertos. Este formato es mucho más dinámico, más espectacular y cuenta con la participación de muchos menos pilotos, que incluso llegan a enfrentarse por parejas en pruebas al sprint.

En ambas modalidades el sistema es el mismo y reina su sencillez. En cada zona, los pilotos deben ir superando todos los obstáculos del recorrido y van sumando puntos de penalización por sus errores. Por cada vez que apoyan el pie suman un punto de penalización y por cada caída o abandono en la zona, suman un fiasco que equivale a cinco puntos de penalización. Al contrario que en casi todas las demás disciplinas del motor, en el trial gana quien menos puntos haya sumado al final del evento.

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Otra de las diferencias de esta especialidad respecto a las otras es que en el trial, los pilotos reciben ayuda y asistencia in situ de sus mochileros. Estos ayudantes se van desplazando de zona en zona con los pilotos y su función es la de ayudarle a superar con éxito todas las dificultades, aconsejándole a la hora de realizar sus movimientos y estrategias. Pero eso no es todo, ya que si la cosa se tuerce también tienen la misión de minimizar las consecuencias de los errores velando por la seguridad del piloto y por la integridad de la moto.

También es peculiar la organización de los días de carrera, sobre todo al aire libre. En esta modalidad, los pilotos se enfrentan a jornadas de hasta seis horas en las cuales deben completar todas las zonas asignadas en un tiempo límite, incluyendo los desplazamientos entre zona y zona. Con esto, la tensión no se limita a los minutos para finalizar cada zona, sino que se mantiene hasta completar la última de ellas dentro del tiempo máximo permitido.

Toni Bou, la bestia imbatible del trial

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Llegados a este punto, hablar del trial de élite es hablar de Toni Bou. Si hay un piloto que haya hecho grande el trial es él, con sus 22 títulos mundiales consecutivos. Sí, se dice pronto, pero la realidad es que Toni Bou lleva ganando de manera ininterrumpida 11 años los dos campeonatos, el indoor y el outdoor.

El piloto catalán del equipo Repsol Honda ha llevado a su Montesa a lo más alto de la clasificación una y otra vez, convirtiendo su carrera deportiva en un auténtico recital de pilotaje. Bou se caracteriza por su estilo muy físico, forjado durante sus inicios en el bike-trial, donde no se cuenta con un motor que aporte empuje a la hora de superar obstáculos.

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Pero Toni Bou no es el único piloto español que ha probado las mieles del éxito en esta dificilísima disciplina. Muchos años atrás, fue Jordi Tarrés el que abrió el camino actual con su primer título mundial en 1987 que vendría seguido por otros seis antes de su retirada. Marc Colomer y Amós Bilbao también mantuvieron alto el pabellón, como a día de hoy hacen el pluricampeón del mundo Adam Raga y Albert Cabestany entre otros.

Algunos de los nombres propios del trial que no han salido de España son Doug Lampkin, que también acumuló diez títulos mundiales o el japonés Takahisa Fujinami, actual compañero de equipo de Bou.

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