Tocar rodilla es probablemente uno de los hitos moteros a los que todo principiante aspira cuando se sube por primera vez; cuando vemos a Marc Márquez o Jorge Martín rozar el codo contra el asfalto, o a cualquier otro piloto moderno descolgándose de la moto hasta rocar rodilla, parece algo hasta natural, que todos queremos hacer después (en un entorno controlado, por favor).
Es innegable que ya, hoy, forma parte del ADN de MotoGP, de las Superbikes y hasta de cualquier rodada de circuito un domingo cualquiera. Lo cierto es que es una técnica relativamente moderna, y que durante décadas, nadie pilotó así. Un hombre tuvo la culpa de ella.
Antes las motos giraban… y el piloto casi no se movía
Porque hubo un tiempo en el que los pilotos rodaban prácticamente sentados encima de la moto, con el cuerpo rígido y las rodillas pegadas al depósito. Vamos, era lo habitual; muchos ganaban carreras y campeonatos del mundo de esa manera.
Entonces, nos surge la duda, naturalmente: ¿quién inventó eso de tocar rodilla? ¿Por qué sirve realmente? ¿Sirve, realmente? ¿Cómo acabó convirtiéndose en algo que hoy imitan miles de moteros en carretera y circuito?
Hay que echar la vista muy atrás para entenderlo. Durante buena parte del siglo XX, el motociclismo era radicalmente distinto al actual, en el sentido de que las motos usaban gomas estrechas, suspensiones primitivas y chasis mucho menos rígidos. Entonces, claro, la forma de pilotar también era otra: el piloto apenas sacaba el cuerpo, y la moto tenía que inclinar muchísimo más para pasar rápido por curva.
Leyendas como Giacomo Agostini pilotaban así, y en sus días eran rapidísimos, los que más, pero vistos desde hoy, parecen casi quietos encima de la moto.
Fue a principios de los años '70 cuando un piloto finlandés empezó a cambiar la dinámica. Se llamaba Jarno Saarinen, y fue uno de los primeros pilotos mundialistas en mover el cuerpo hacia el interior de la curva y sacar la rodilla como referencia. Su estilo parecía extraño, pero tenía una ventaja enorme: permitía girar más rápido sin inclinar tanto la moto.
A alguien le llamó poderosamente la atención ese estilo, a un joven que venía del dirt track, y que todavía estaba aprendiendo a defenderse en el asfalto: Kenny Roberts. Él fue quien convirtió el tocar rodilla en la nueva norma... Y prácticamente hasta hoy.
Fue él quien entendió que mover el cuerpo hacia el interior de la curva cambiaba el comportamiento de la moto, pues al desplazar el peso, la moto necesitaba menos inclinación para mantener la misma velocidad... y al mismo tiempo daba más agarre, estabilidad y velocidad.
Así que Roberts fue perfeccionando esa técnica poco a poco hasta dominar el Mundial de 500 cc. ¿Qué hacen los demás cuando ven a alguien triunfar? Copiar su estilo. Fue exactamente lo que pasó, y lo que hizo que todos acabasen tocando rodilla. Aquella extravagancia de sacar y tocar rodilla se acabó convirtiendo en el nuevo estándar del motociclismo moderno.
¿El truco, la clave? Que la rodilla pasó a ser un sensor. Un sensor en el propio cuerpo del piloto, que podía notar exactamente cuánto estaba inclinando la moto y cuánto margen quedaba antes de perder agarre. Y así es como nació una de las imágenes que hoy define el motociclismo.
La explicación física de "tocar rodilla"
Aquí hay otra cuestión, su función real. Aunque muchos lo asocian a ir rápido o "hacer el piloto", tocar rodilla tiene una explicación física muy clara. Y es que cuando el cuerpo se desplaza hacia el interior de la curva, el centro de gravedad cambia. Eso permite que la moto vaya menos tumbada para la misma velocidad. Al reducir inclinación, el neumático conserva más superficie de contacto y mejora el agarre.
De esa manera, la rodilla ayuda al piloto a medir la inclinación de manera instantánea y sin fallo; es una referencia física directa. Es una consecuencia de que la posición y velocidad son las correctas, por eso en circuito no suele buscarse de forma artificial.
Además, otra curiosidad: al principio, los primeros pilotos que tocaron rodilla tenían un problema... que los monos de cuero no estaban preparados para ello. Directamente no existían las deslizaderas, y claro, el cuero se destruía rápidamente.
Así, los primeros pilotos empezaron a improvisar soluciones caseras con cinta americana o trozos de plástico pegados al mono. Hasta que apareció Dainese, que fue la primera en desarrollar a principios de los '80 los primeros "knee sliders": piezas intercambiables diseñadas para deslizarse sobre el asfalto sin romper el mono. Aquello acabó convirtiéndose en un elemento imprescindible tanto en competición como en circuito amateur.
Imágenes | Box Repsol, MotoAmerica, Instagram
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